El Banco de España estudia poner freno a las hipotecas, pero teme el golpe a los más jóvenes

El Banco de España sigue dando vueltas a su plan para limitar los préstamos hipotecarios En su último informe, el organismo reconoce que, aunque poner topes a las condiciones de los bancos ayuda a la estabilidad financiera, la medida no sale gratis: tiene costes directos para las familias y su capacidad de decisión.

Por eso, el supervisor insiste en que antes de activar nada hay que entender bien qué pasaría en el mercado inmobiliario. No quieren dar un paso en falso sin saber qué ajustes son los adecuados para que los beneficios compensen los problemas que puedan causar.

Menos compras y más alquiler por obligación

Los estudios que tienen sobre la mesa dejan claro que estos límites cambiarían el tablero de juego. Si se ponen trabas a la hipoteca, mucha gente que hoy compraría terminaría yéndose al alquiler por necesidad. El impacto no afecta a todos por igual:

El Banco de España sabe que esto puede ser un golpe duro, así que se guarda una carta: la flexibilidad. La idea es que las normas no sean un bloque de cemento y se puedan aplicar excepciones o límites más suaves para los grupos más vulnerables.

El abismo entre lo que quieres y lo que puedes pagar

El análisis también saca a la luz una brecha económica brutal a la hora de elegir casa. Si tienes una alta capacidad financiera, compras prácticamente lo que quieres; la diferencia entre el precio que buscas y el que pagas es de apenas 1.000 euros.

La cosa cambia radicalmente si vas justo de dinero. En esos casos, los hogares compran sistemáticamente por debajo de sus deseos, con una diferencia mediana de 45.000 euros

Las probabilidades juegan en contra: un hogar con recursos tiene un 8,4% de opciones de pasar del alquiler a la hipoteca en un año, mientras que para los hogares con menos recursos esa cifra se desploma hasta el 2,8%

De momento no hay fechas para estos topes, porque el supervisor cree que todavía hace falta un método más sólido antes de lanzarse