La guerra en Oriente Medio está reescribiendo el guión de las hipotecas en España. El euríbor escaló este viernes hasta el 2,658% en su tasa diaria, su nivel más alto desde octubre de 2024, en una jornada que dejó una subida del 5,3% —134 puntos básicos— y que consolida un cambio de tendencia que los mercados ya descuentan sin ambigüedades.

¿Qué ha pasado?

Desde que EEUU e Israel iniciaron los ataques sobre Irán, el euríbor no ha parado de trepar. A cierre de febrero cotizaba en torno al 2,2%. En apenas semanas ha superado el 2,6% por primera vez, arrastrando la media mensual de marzo hasta el 2,43%.

El detonante es energético. El barril de Brent ha llegado a rozar los 120 dólares, frente a los 70 dólares estables de antes del conflicto. El gas en Europa ha escalado hasta los 70 euros por MWh desde los 30 euros de febrero. Esos precios son inflación en estado puro, y la inflación obliga a los bancos centrales a reaccionar.

El BCE, contra las cuerdas

El Banco Central Europeo actualizó esta semana sus previsiones y elevó la estimación de inflación para 2026 hasta el 2,6%, siete décimas más que en diciembre. Para 2027 la sitúa en el 2%, frente al 1,8% previsto. La señal es inequívoca: el BCE está preparándose para subir tipos.

Los mercados descuentan ya la primera subida en la reunión del 30 de abril, que llevaría los tipos del 2% actual al 2,25%. Y no es solo especulación financiera: el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha respaldado públicamente esa posibilidad, advirtiendo de que si las perspectivas de inflación empeoran, «probablemente requeriría una política monetaria más restrictiva».

Más allá de abril, los inversores prevén dos subidas adicionales antes de que termine el año, lo que situaría los tipos en el 2,75%. Con el diferencial histórico entre tipos y euríbor, el índice hipotecario podría cerrar 2025 por encima del 3%. Los futuros del euríbor a tres meses con vencimiento en diciembre ya cotizan al 2,84%, lo que apunta en esa misma dirección.

¿Qué significa para tu hipoteca?

Para quien tenga una hipoteca variable con revisión anual en marzo, el impacto inmediato es leve pero simbólico. Una hipoteca de 150.000 euros a 30 años con un diferencial del 1% pagaba 665,06 euros al mes hace un año. Con la media de marzo, la cuota sube unos 2,74 euros, hasta 667,80 euros.

Pequeño en el recibo, grande como señal: sería el primer encarecimiento en dos años para las hipotecas de revisión anual.

El escenario que inquieta es el de final de año. Si el euríbor supera el 3%, como apuntan los futuros, esa misma hipoteca pasaría a costar cerca de 716 euros mensuales, 62 euros más que ahora.

La clave de los próximos meses

El euríbor se mueve pegado a las expectativas sobre los tipos del BCE. Si la escalada energética se modera y la inflación da tregua, el índice puede estabilizarse. Pero si el conflicto se prolonga y los precios del petróleo y el gas se mantienen en niveles altos, el BCE difícilmente podrá mirar hacia otro lado. Los próximos datos de inflación en la eurozona marcarán el ritmo.