En un mercado donde la mayoría de los compradores jóvenes no pueden acceder a una hipoteca sin apoyo económico, la intervención de los padres se ha vuelto habitual.  Más de la mitad de quienes compran con hipoteca necesitan financiación adicional para afrontar la entrada.

Pero aquí es donde entra el matiz legal. Una transferencia de los padres al hijo, o directamente al vendedor, puede ser vista por Hacienda como una donación no declarada, lo que tiene consecuencias fiscales. No es solo una cuestión de papeleo, sino de evitar sanciones y pagar lo que corresponde por ley.

El error más común: pensar que con la transferencia basta

La notaria Cristina Clemente lo deja claro: esta práctica es “todo un clásico” en su despacho. Muchos padres hacen una transferencia desde su cuenta a la del hijo para que él figure como quien paga la entrada, o incluso directamente al vendedor, pensando que con eso el trámite queda resuelto.

Pero Hacienda puede llegar a una conclusión distinta. Si detecta esa operación y no se ha declarado como una donación, puede reclamar el impuesto correspondiente, imponer una sanción e incluso eliminar cualquier beneficio fiscal que pudiera haberse aplicado por parentesco.

En estos casos, la falta de una escritura pública juega en contra: sin ese documento, no hay forma de demostrar que la transferencia es efectivamente una donación entre familiares que puede acogerse a bonificaciones o reducciones.

Cómo hacerlo bien: acudir al notario y dejarlo todo por escrito

La solución no es complicada, pero requiere hacer las cosas bien desde el principio. La única vía segura, según Clemente, es formalizar la ayuda mediante una escritura pública de donación de dinero ante notario. Así, no solo se cumple con los requisitos legales, sino que se puede aplicar la reducción por parentesco que establezca cada comunidad autónoma.

De hecho, en muchas regiones la carga fiscal por estas donaciones es muy reducida o incluso simbólica si se documenta correctamente. Por eso resulta tan importante no dejar este paso en manos del “ya lo arreglaremos luego”.

Además, al realizar la escritura, queda constancia del origen del dinero, se puede justificar su uso y evitar cualquier problema futuro si Hacienda decide revisar la operación. También se evitan complicaciones en caso de herencias o disputas familiares.