Solemos tener la imagen de que en las finanzas, actuamos con sensatez y racionalidad, utilizando tablas de datos, calculando riesgos y ejecutando soluciones rápidas casi sin pensar. No obstante, lo que pasa en realidad, no tiene mucho que ver con esta imagen que nos hemos creado. Sea cual sea el campo al que te dediques, ya sea inversiones en bolsa, analista financiero o especialista en riesgos, tienen mucho que ver con jugar en un casino, más de lo que te imaginas. En un casino son bastante comunes actitudes como la impulsividad, los deseos de triunfar, la temeridad y la ambición. La economía conductual ha mostrado que nuestras emociones, sesgos cognitivos y búsqueda de recompensas rápidas influyen tanto en la inversión como en el juego. Del mismo modo que ocurre con los bonos casino sin depósito, donde la promesa de ganar sin arriesgar demasiado despierta emociones intensas, en las finanzas también caemos en decisiones motivadas por expectativas más que por cálculos racionales.
¿Qué es la economía conductual?
La economía conductual es el estudio de la psicología en relación con los procesos de toma de decisiones económicas de individuos e instituciones. La economía conductual suele estar relacionada con la economía normativa. Se basa en la psicología y la economía para explorar por qué las personas a veces toman decisiones irracionales, y por qué y cómo el comportamiento se desvía de las predicciones de los modelos económicos.
De la investigación en economía conductual han surgido varios principios que han ayudado a los economistas a comprender mejor el comportamiento económico humano. A partir de estos principios, los gobiernos y las empresas han desarrollado marcos normativos para animar a las personas a tomar determinadas decisiones.
Juego vs. finanzas: coincidencias y diferencias
Sin duda, tanto el mundo de las inversiones como el hecho de apostar, implican riesgo y elección, concretamente, el riesgo de invertir un capital con la esperanza de obtener beneficios futuros. Pero apostar suele ser una actividad efímera, mientras que las inversiones pueden durar toda la vida. Las decisiones financieras responsables suelen conllevar una rentabilidad esperada positiva por término medio a largo plazo. Por otro lado, los apostadores obtienen una rentabilidad esperada negativa por término medio y a largo plazo.
Cierto que ambos tienen cosas en común, pero también tienen grandes diferencias:
- En el juego influye la suerte y la probabilidad, en el mundo de las inversiones no existe ese factor.
- En las inversiones tienes puntos de referencia para tomar mejores decisiones, mientras que en el juego no hay referencias.
- Cuando juegas entra en juego la adrenalina y sentimientos de euforia, algo que sí sucede cuando inviertes, es una mala señal.
Sesgos cognitivos que explican el comportamiento
Al desglosar los sesgos, se identifican diversas tendencias individuales relevantes para el análisis de las finanzas conductuales. Algunos de ellos son:
- Sesgo de confirmación: El sesgo de confirmación se produce cuando los inversores tienen una predisposición a aceptar información que confirma su opinión previa sobre una inversión. Si surge nueva información, los inversores la aceptan rápidamente para confirmar que su decisión de inversión es correcta, incluso si la información es errónea.
- Sesgo experiencial: se produce cuando los acontecimientos recientes influyen excesivamente en las expectativas de los inversores, haciéndoles creer que es más probable que esos acontecimientos se repitan.
- Aversión a las pérdidas: se da cuando los inversores temen más las pérdidas que valoran las ganancias, lo que a menudo les lleva a vender demasiado pronto las inversiones rentables y a conservar las que pierden con la esperanza de recuperar lo invertido. Este «efecto disposición» vincula las decisiones al precio de entrada en lugar de a los fundamentos reales de la inversión.
- Sesgo de familiaridad: el sesgo de familiaridad se produce cuando los inversores tienden a invertir en lo que conocen, como empresas nacionales o inversiones de propiedad local. Como resultado, los inversores no diversifican entre múltiples sectores y tipos de inversiones, lo que puede reducir el riesgo. Los inversores tienden a optar por inversiones con las que tienen experiencia o con las que están familiarizados.
Estrategias para mitigar los sesgos conductuales
Los inversores pueden adoptar varias estrategias para mitigar el impacto de los sesgos conductuales. Un enfoque práctico consiste en establecer un plan de inversión bien definido con objetivos específicos, tolerancia al riesgo y una cartera diversificada. Ceñirse a este plan puede ayudar a evitar la toma de decisiones emocionales durante la volatilidad del mercado.
Otra estrategia consiste en utilizar listas de verificación para evaluar las decisiones de inversión de forma sistemática. Este método puede ayudar a garantizar que las decisiones se basen en criterios objetivos y no en reacciones emocionales. Recuerde que una de las estrategias más significativas es consultar a un asesor financiero, que puede aportar una perspectiva externa y ayudar a controlar los sesgos.
Sin comentarios aún