El precio del alquiler en España sigue desbocado y encadena otro mes de subidas. Agosto cerró con una media de 13,69 euros por metro cuadrado, lo que supone un incremento del 15,53% respecto al mismo mes del año pasado. Si se compara con julio, el alza ha sido del 1,11%. Este ritmo de crecimiento, sostenido y generalizado, empieza a hacer inviable la opción del alquiler para buena parte de la población, especialmente los jóvenes, que ven cómo se estrecha el margen para emanciparse.

Madrid se mantiene como la comunidad más cara, con una media de 21,53 €/m², seguida de Baleares (18,50 €/m²) y Cataluña (15,83 €/m²). En el extremo contrario, La Rioja, Castilla y León y Extremadura siguen siendo las regiones más asequibles, aunque los precios en estas zonas también muestran repuntes, lo que evidencia la falta de refugio ante esta espiral inflacionaria. A nivel mensual, el mayor repunte se ha producido en el País Vasco (+2,80%), que además lidera la subida interanual con un 30,46%. Ninguna región se ha abaratado si se compara con agosto de 2024.

En las capitales de provincia, la situación es aún más alarmante. Barcelona encabeza la lista con un precio medio de 29,54 €/m², muy por delante de Madrid (27,10 €/m²) y Donostia-San Sebastián (20,86 €/m²). Incluso alquilar una vivienda modesta en estas ciudades roza ya los 1.500 euros mensuales. Mientras tanto, capitales como Zamora, Palencia y Ciudad Real ofrecen precios por debajo de los 7,50 €/m², aunque con un mercado más limitado y menor dinamismo económico.

La escalada de precios ha provocado un cambio en el comportamiento de los inquilinos. Cada vez es más frecuente prescindir del paso intermedio del alquiler y pasar directamente de vivir con los padres a comprar una vivienda, empujados por la dificultad de asumir rentas disparadas y por la inestabilidad legal que rodea a muchos contratos. La figura del alquiler temporal se ha convertido en una vía de escape para los propietarios, que evitan así las prórrogas obligatorias impuestas por la Ley de Arrendamientos Urbanos. Muchos contratos que en apariencia son de temporada esconden un uso claramente residencial.

El encarecimiento de la vivienda en alquiler está alimentando un malestar evidente entre los más jóvenes, que no solo se enfrentan a ingresos limitados y empleo precario, sino también a una oferta cada vez más inasequible. El resultado es una brecha generacional que se amplía, con una mayoría de menores de 30 años excluidos del acceso a una vivienda independiente. Mientras tanto, compartir piso o alquilar una habitación se ha convertido en la única alternativa realista para muchos.

El fenómeno de la inquiocupación —cuando los inquilinos dejan de pagar y no abandonan la vivienda— también ha reforzado la cautela de los propietarios, que ahora priorizan garantías adicionales y contratos más cortos, elevando aún más las barreras de entrada al mercado del alquiler.

Zaragoza ha sido la provincia donde más han subido los alquileres en el último mes, con un 3,05%. En el lado opuesto, Almería (-2,70%) y Santa Cruz de Tenerife (-0,79% interanual) registran los únicos descensos destacables. En términos anuales, Vizcaya (+37,31%) ha visto el mayor encarecimiento, mientras que Lleida ha recortado sus precios un 17,82%.