El Banco Central Europeo mantiene una rutina de trabajo meticulosa, con reuniones del Consejo de Gobierno aproximadamente dos veces al mes. No obstante, no todas están centradas en política monetaria. Solo una parte de estas sesiones —las que se celebran cada seis semanas— está dedicada a decidir sobre los tipos de interés y otras medidas relacionadas con el euro.
Este esquema bimensual para revisar la política monetaria no ha cambiado desde que se implantó en 2015. El objetivo es proporcionar previsibilidad a los mercados, pero también permitir al BCE una evaluación más completa de los datos económicos antes de modificar su hoja de ruta. Así, cada seis semanas se celebra una reunión clave en la que el Consejo de Gobierno valora si mantiene, baja o sube los tipos oficiales del euro, actualmente en el 2 %.
En estas sesiones monetarias se analizan con lupa los últimos datos de inflación, actividad económica, evolución del crédito, condiciones financieras y proyecciones internas. Además, tras cada una de estas citas, el BCE ofrece una rueda de prensa para explicar sus decisiones y el sesgo de su discurso, lo que suele generar una alta volatilidad en los mercados de deuda, divisas e hipotecas.
Para quienes siguen de cerca el rumbo del Euríbor o están pendientes de futuras decisiones sobre tipos, estas reuniones son claves. El calendario para los próximos meses ya está fijado, y permite anticipar cuándo podrían llegar nuevos recortes o posibles sorpresas:
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11 de septiembre de 2025
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18 de diciembre de 2025
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5 de febrero de 2026
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19 de marzo de 2026
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30 de abril de 2026
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11 de junio de 2026
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23 de julio de 2026
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29 de octubre de 2026
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17 de diciembre de 2026
Estas fechas están marcadas a fuego por inversores, bancos y familias hipotecadas, ya que un cambio de apenas 25 puntos básicos puede modificar el coste de un préstamo medio en varios cientos de euros al año. De hecho, el Euríbor reacciona de forma casi inmediata tras las palabras de la presidenta del BCE, incluso cuando no hay cambios reales en los tipos.
En años de volatilidad inflacionaria, como los que estamos viviendo, estas reuniones adquieren aún más protagonismo. Con un escenario en el que el BCE ya no descarta ni subidas ni bajadas, la atención se centra no solo en la decisión, sino en las pistas del discurso que acompaña cada anuncio.