El cambio de banco para mejorar la hipoteca vuelve a colarse entre las principales decisiones financieras de muchos hogares. Después de varios trimestres en descenso, las subrogaciones hipotecarias —cuando un cliente traslada su préstamo a otra entidad buscando mejores condiciones— se han reactivado. En primavera representaron ya el 4,5 % de las nuevas operaciones gestionadas a través intermediarios, una cuota que en junio subió al 4,9 %. Aunque todavía lejos del pico del 16 % que se alcanzó en otoño de 2023, la tendencia vuelve a mostrar una clara recuperación.
Este repunte está directamente ligado al abaratamiento del dinero. En solo doce meses, el tipo oficial ha pasado del 4,5 % al 2 %, tras ocho recortes consecutivos por parte del banco central. Las entidades han aprovechado el nuevo entorno para sacar al mercado hipotecas mucho más competitivas, sobre todo a tipo fijo y mixto. Mientras tanto, quienes firmaron hace uno o dos años con tipos altos —tanto fijos como variables— empiezan a mirar alternativas.
Los datos lo reflejan: tres de cada cuatro hipotecas subrogadas en primavera pasaron a un tipo fijo. Un 23 % optó por préstamos mixtos —que ofrecen un tipo fijo los primeros años y luego se ajustan al euríbor—, y solo un 1,7 % mantuvo o eligió el tipo variable. El mensaje es claro: ahora lo que se busca es estabilidad.
El interés por cambiar de entidad también tiene un componente geográfico. Madrid concentra el 26,7 % de las subrogaciones, seguida por Cataluña (22,8 %), Andalucía (14,2 %) y la Comunidad Valenciana (11,4 %). Estas cifras coinciden con las regiones donde más movimiento inmobiliario y financiero suele haber, y donde el potencial ahorro por cambiar de banco es más alto en términos absolutos.
Los precios actuales refuerzan este atractivo. Las hipotecas fijas ya superan el 80 % de las firmas totales, con ofertas en el entorno del 2,5 % TIN —incluso por debajo en algunos casos— si se cumplen las condiciones de bonificación. También hay opciones mixtas interesantes, especialmente para quienes tienen claro que venderán la vivienda en menos de diez años o amortizarán anticipadamente.
El euríbor, por su parte, parece haberse estabilizado cerca del 2 %. En julio marcó una media del 2,076 %, ligeramente por debajo de junio y muy lejos del 3,5 % de hace un año. Aunque se han producido pequeños repuntes puntuales, el consenso es que no volverá a los niveles de 2022 o 2023. Esto reduce el riesgo de sorpresas en la cuota mensual, tanto para quienes renegocian como para quienes firman nuevas operaciones.
El resultado es que el número total de hipotecas firmadas podría superar las 400.000 este año, un 10 % más que en 2024. Se espera también un repunte en las compraventas. En este escenario, cada vez más personas con hipotecas antiguas valoran el ahorro que supondría pasarse a una oferta más competitiva: decenas o incluso cientos de euros al mes. Para muchos, ha llegado el momento de moverse antes de que las entidades endurezcan de nuevo las condiciones.