El mercado hipotecario mantiene el pulso a la baja en los tipos fijos, con nuevas revisiones que buscan captar a un cliente cada vez más sensibilizado por su coste financiero. Aunque los movimientos no registran las caídas abruptas de meses anteriores, la competencia sigue viva y empuja los precios hacia mínimos no vistos en más de dos años.

El índice Euríbor a 12 meses, clave para las hipotecas variables, frenó su descenso en junio tras situarse en el 2,08% por segundo mes consecutivo. En julio, la media provisional apunta al 2,07%, reflejo de la incertidumbre sobre la evolución de los tipos oficiales en la zona euro. Este estancamiento no frena, no obstante, la fiebre por el tipo fijo.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística muestran que en mayo el 69,9% de las nuevas hipotecas se firmaron a interés fijo, el porcentaje más elevado desde agosto de 2022. Bajo este contexto, varias entidades han ajustado su oferta para ganar atractivo:

Fuentes del sector anticipan que estas modificaciones podrían forzar nuevas respuestas en las próximas semanas, especialmente si el Euríbor no retoma su descenso. Tradicionalmente, septiembre es el mes en que las entidades afinan condiciones para impulsar la contratación antes de final de año, por lo que es probable que lleguen ofertas aún más rebajadas.

La contratación de hipotecas crece a ritmos asombrosos. En mayo se inscribieron 42.274 nuevos préstamos, un 54,4% más que un año antes, pero el dato más llamativo es el capital prestado: un aumento interanual del 74,1%, la tasa más alta desde que el INE comenzó la serie en 2003. Entre enero y mayo, las entidades han concedido 31.430 millones de euros, la cifra más abultada en ese periodo desde 2009, que de mantenerse proyectaría más de 75.000 millones al cierre de 2025.

El mercado respira una dinámica de crecimiento intensa, con un importe medio en mayo que alcanza los 158.153 €, la cifra más elevada desde febrero de 2020.