El euríbor a un año ha asentado su cotización en torno al 2,076 % de media provisional en julio, muy cerca del 2,07 % que marcó en junio, y apenas se ha movido desde entonces. Esa meseta se transmite directamente a las hipotecas variables, que notarían rebajas marginales en las revisiones, pero cada décima de ahorro se irá diluyendo con el paso de los meses.

Los servicios de estudios agrupados en el Panel de Funcas proyectan que el indicador permanecerá alrededor del 2,07 % durante el verano y bajaría hasta el 1,95 % a finales de este año. Tras un par de trimestres en ese nivel, esperan que el euríbor encamine un descenso hasta el 1,90 % a finales de 2026, lo que dejaría el recorrido a la baja en menos de dos décimas en plazo de año y medio.

La moderación en el recorte de cuotas responde a la previsión de que el Banco Central Europeo solo recorte los tipos de interés una vez más antes de fin de año, situando el precio del dinero en el 1,75 % tras esa última rebaja. Esa cota coincide con el suelo que varios miembros del Consejo de Gobierno, como Martins Kazaks (Letonia) y François Villeroy de Galhau (Francia), consideran adecuado para no interferir con la recuperación de la demanda, y blindan el escenario de estabilidad para el euríbor hasta que la inflación confirme su descenso hacia el 2 %.

En el ámbito doméstico, el Panel de Funcas ha ajustado la previsión de crecimiento del PIB de España al 2,4 % en 2025, una décima menos que en mayo, y sitúa la expansión en el 1,9 % para 2026. El empuje vendrá de la demanda externa, mientras que el consumo e inversión frenarán ligeramente el ritmo. Para este año, calculan un avance del 0,5 % en el segundo y tercer trimestre, y del 0,4 % en el último tramo.

La inflación general rebotaría algo en los próximos meses, con un 2,2 % de tasa en diciembre de 2025 y un promedio anual del 2,4 %. Para 2026, confían en una media del 2,0 %. En el mercado laboral, prevén un alza del empleo del 2,0 % en 2025 y del 1,4 % en 2026. La tasa de paro descendería al 10,7 % este año y al 10,4 % el siguiente.

El déficit público se reduciría al 2,8 % del PIB en 2025 y al 2,7 % en 2026, consolidando un perfil de las cuentas que refuerza la moderación monetaria trazada por el BCE. Terminamos con esta estimación para las arcas del Estado en un momento en el que el coste de la deuda sigue condicionado por el nivel del euríbor y el precio del dinero.