El mercado de la vivienda en España ha entrado en una nueva fase donde el encarecimiento de los inmuebles no está enfriando la demanda, sino todo lo contrario. El aumento sostenido del precio del metro cuadrado ha empujado al alza el capital medio solicitado en las hipotecas, que ya supera los 200.000 euros en muchas provincias, lo que supone 50.000 euros más que hace apenas dos años. Aun así, las compraventas de vivienda no solo aguantan, sino que podrían marcar récords.
Con el euríbor estabilizado por debajo del 2,1 %, los préstamos a tipo variable vuelven a recuperar atractivo. Esta caída del índice de referencia ha servido de contrapeso ante el incremento del coste de las viviendas, y explica por qué los compradores siguen muy presentes en el mercado. De hecho, se estima que este año se formalizarán más de 800.000 operaciones de compraventa en España, una cifra que no se veía desde 2008.
Esta situación se da en un contexto en el que los precios de la vivienda no dejan de crecer. Las proyecciones apuntan a subidas del 7 % o incluso superiores a lo largo de 2025. La escasez de oferta, sobre todo en grandes ciudades y zonas costeras, sigue empujando los valores al alza. A esto se suma una mejora en la capacidad de compra de los hogares, que destinan un porcentaje menor de su renta mensual al pago de hipotecas gracias a la bajada del euríbor.
El importe medio de los préstamos solicitados se ha incrementado de forma paralela a los precios. Si en 2023 el capital medio era de unos 150.000 €, ahora muchas entidades conceden hipotecas que superan los 200.000 €, especialmente en Madrid, Barcelona, Málaga o Baleares. Pese a la subida, los costes financieros se han contenido: las cuotas mensuales bajan en las revisiones gracias al euríbor más bajo.
Actualmente, las ofertas más competitivas en tipo fijo oscilan entre el 2,9 % y el 4 %, mientras que las variables rondan el 3–3,5 % en términos reales. Esto ha provocado un resurgir de las hipotecas variables, especialmente entre quienes creen que los tipos seguirán cayendo. Aun así, las fijas siguen siendo mayoría: más del 60 % de las nuevas firmas se suscriben bajo esta modalidad.
Las previsiones apuntan a que el mercado seguirá muy activo. Las compraventas podrían rozar los niveles de la burbuja inmobiliaria de principios de siglo, impulsadas por la bajada del euríbor y una demanda que no encuentra suficiente oferta nueva. Para 2026 se anticipa una moderación tanto en precios como en ritmo de crecimiento, aunque el desequilibrio estructural entre oferta y demanda seguirá presionando el mercado.
El dato clave a vigilar en los próximos meses será la evolución del euríbor: si continúa su descenso y se instala por debajo del 2 %, los compradores ganarán todavía más poder adquisitivo, lo que podría mantener el dinamismo en máximos históricos.
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