El Banco Central Europeo ha dejado claro en sus actas de junio que la senda de tipos actual no es el resultado de una estrategia automatizada, sino de un ajuste fino para contener la desinflación sin perjudicar el crecimiento. Con siete bajadas a sus espaldas, el tipo de referencia se sitúa ya en el 2%, un nivel que los propios miembros del BCE consideran «neutral» e incluso, en algunos escenarios, «acomodaticio».

Esto significa que la política monetaria ya no está claramente orientada a enfriar la economía. De hecho, el recorte de junio se defiende como una herramienta para proteger la meta del 2% de inflación en el medio plazo, especialmente de cara a 2026 y 2027. Aunque la inflación esté ahora en el objetivo, el BCE anticipa que caerá por debajo durante un tiempo. Eso justifica que se mantenga un entorno de tipos suaves, para evitar que esa caída temporal se convierta en algo estructural.

La situación es compleja. El crecimiento sigue siendo débil, la capacidad ociosa del sector industrial sugiere que no hay presiones inflacionistas graves a corto plazo y los indicadores de inflación subyacente apuntan a una desinflación progresiva. Por eso, el Consejo de Gobierno optó por bajar tipos y reservarse margen de maniobra ante escenarios imprevisibles.

Lo que el BCE quiere evitar es quedarse sin opción de actuar rápido si la situación cambia. Las actas son claras al afirmar que mantener los tipos en niveles altos podría haber puesto en riesgo el cumplimiento de su mandato para 2026 y 2027. La posibilidad de una inflación por debajo del objetivo preocupa, sobre todo tras años en los que ha sido excesiva. Ahora, algunos miembros plantean si no debería permitirse cierta desviación temporal a la baja como contrapeso.

El debate interno del BCE se ha intensificado. Algunos defienden una pausa en los recortes tras haber alcanzado niveles neutrales. Otros creen que la fortaleza reciente del euro podría abrir la puerta a nuevas bajadas si eso ayuda a impulsar el crecimiento. En cualquier caso, el BCE insiste en que las decisiones seguirán tomándose reunión a reunión, según la evolución de los datos.