En pleno retroceso del euríbor, las hipotecas a tipo fijo mantienen una salud envidiable en el mercado hipotecario español. Aunque el índice de referencia para la mayoría de préstamos variables lleva meses moderándose —cerró abril en el 2,143%, el dato más bajo desde septiembre de 2022—, dos de cada tres nuevas hipotecas siguen firmándose a tipo fijo. Así lo constata la estadística de hipotecas del INE, que en febrero de 2025 situó el peso del tipo fijo en el 64,6%.

Aparentemente contradictoria, esta preferencia tiene su lógica. Con un euríbor en caída, cabría esperar un resurgir de los préstamos a tipo variable. Pero las cicatrices del alza abrupta vivida entre 2022 y 2023 siguen frescas. La imprevisibilidad del índice ha dejado una lección grabada en la memoria de muchos hogares: lo barato de hoy puede no serlo mañana. Y esa memoria pesa más que la tentación del ahorro inmediato.

Los bancos, además, no han perdido el tiempo. Han aprovechado el abaratamiento del coste de financiación mayorista para ofrecer tipos fijos mucho más competitivos. Hoy no es raro encontrar hipotecas en torno al 2,5%, incluso por debajo si se cumplen ciertas condiciones. Este nivel no se veía desde antes de la crisis inflacionista que llevó a los bancos centrales a subir los tipos a marchas forzadas.

Esa rebaja no llega sola. Las entidades requieren, a cambio, una vinculación más intensa: seguros, domiciliar ingresos, incluso eficiencia energética en la vivienda hipotecada. Pero el resultado es una cuota constante, sin sustos, y eso, para muchas familias, sigue siendo un argumento más poderoso que cualquier rebaja temporal del euríbor.

Entre las ofertas más competitivas del momento, destaca la hipoteca fija de Banco Santander, con un TIN del 2,45%. Aunque la TAE sube al 3,07% por los productos vinculados, se mantiene como una de las opciones más atractivas si se cumplen los requisitos: buena calificación energética del inmueble, domiciliación de nómina y seguros de hogar y vida.

En una línea parecida se mueve la Hipoteca Fija Avantio de Banca March (2,65% TIN, 2,91% TAE), aunque su perfil de cliente es más exigente: exige ingresos familiares netos de al menos 4.000 euros mensuales, además de seguros vinculados. En su contra juega una comisión por amortización anticipada del 2% durante los primeros diez años.

COINC (Bankinter), por su parte, ofrece un producto algo más laxo en condiciones: permite esquivar los seguros si se abre una cuenta nómina, aunque su TIN es ligeramente más alto (2,69%). Eso sí, comparte con las otras dos entidades los límites clásicos: hasta el 80% de financiación en vivienda habitual, menos en segunda residencia, y plazos máximos de 30 años.

Los analistas de HelpMyCash insisten en no quedarse con el escaparate. Las cifras publicadas por los bancos son negociables si se cuenta con un perfil solvente: ingresos estables, bajo endeudamiento y buena calificación crediticia. Y si no se quiere ir entidad por entidad, los brókers hipotecarios pueden acelerar el proceso y, en muchos casos, mejorar las condiciones. Su volumen de operaciones les da un poder de negociación que el cliente individual rara vez tiene.

La clave está en saber qué se quiere y cuánto margen se tiene para conseguirlo. Porque, aunque el euríbor baje, la incertidumbre sigue pesando más que cualquier punto porcentual.