Mientras los jóvenes luchan por salir adelante en un mercado laboral cada vez más complicado, los jubilados en España viven su propio «milagro económico», en concreto las personas mayores de 65 años ingresan, de media, un 16,2% más que el conjunto de la población, según el informe La economía real: qué está pasando con la renta familiar, elaborado por el Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos de España. El documento, que analiza los datos de la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE, pone el foco en una realidad económica que amplía la distancia entre generaciones.

La renta neta media de los mayores de 65 años ha crecido un 2,9% anual desde 2008, mientras que la de otros grupos de edad ha avanzado a un ritmo muy inferior. Los jóvenes de entre 16 y 29 años apenas han visto mejorar sus ingresos un 1,67%, situándose un 9% por debajo de la renta media nacional, algo que refleja la persistencia de la brecha generacional en el acceso a los recursos económicos.

Pero, ¿qué explica este crecimiento dispar? Según el informe, la revalorización automática de las pensiones con el IPC ha sido uno de los grandes motores. Recuperada en 2021, tras años de suspensión, esta medida ha permitido a los pensionistas recuperar poder adquisitivo y blindar sus ingresos ante la inflación. A ello se suma la incorporación de los nuevos jubilados, pertenecientes a la generación del baby boom, que acceden al retiro tras haber cotizado con bases salariales más altas que sus predecesores. No es casualidad que la pensión media de las nuevas altas haya alcanzado un récord de 1.879 euros mensuales en febrero de este año.

Este doble impulso ha llevado a que la pensión media en España haya superado por primera vez los 1.500 euros mensuales, un dato que explica por qué la nómina de la Seguridad Social marca mes tras mes cifras históricas de gasto. El envejecimiento de la población y la llegada masiva de nuevos pensionistas añaden presión sobre el sistema de pensiones, que busca garantizar su sostenibilidad a través de un aumento de las cotizaciones, el retraso progresivo en la edad de jubilación y medidas para incentivar el retiro tardío.

Sin embargo, la presión no solo viene del lado del gasto. El informe advierte de la escasa mejora en las rentas de los trabajadores de entre 30 y 50 años, un colectivo clave para sostener el sistema de la Seguridad Social. Según el economista Javier Santacruz, responsable del estudio, “esta franja de edad es la que tendría que tirar del carro, pero sus rentas han crecido muy poco”. En cifras: los ciudadanos entre 30 y 44 años han visto mejorar su renta un 1,9%, mientras que los de entre 45 y 64 años registran un aumento medio del 1,55%, quedando muy por detrás del crecimiento experimentado por los jubilados.

Además, el informe señala el papel del mercado inmobiliario como uno de los factores que amplía la brecha entre generaciones. La revalorización de los activos inmobiliarios ha sido del 42% solo en 2024, y aunque no hay cifras desglosadas por edad, es evidente que los mayores son quienes concentran gran parte de la propiedad de vivienda en España. A esto se suma el buen comportamiento de los mercados financieros, lo que ha impulsado la revalorización del patrimonio neto familiar hasta un 73,38% interanual, el mayor incremento desde 2008.

Este panorama consolida la imagen de unos jubilados cada vez más acomodados frente a unas generaciones jóvenes que siguen enfrentándose a salarios bajos, precariedad laboral y dificultades para acceder a la vivienda. La pregunta que queda en el aire es cómo evolucionará esta brecha y qué impacto tendrá en la cohesión social y económica del país en los próximos años.