La reputación de Tesla está cayendo en picado y los actos vandálicos a los coches de sus clientes comienzan a ser preocupantes, ayer mismo en Las Vegas quemaron varios vehículos y en nuestro país las acciones de protesta  han llegado a Barcelona en donde un coche sufrió importantes destrozos.

Uno de los primeros y más conocidos inversores de Tesla, Ross Gerber, ha pedido públicamente que Elon Musk abandone la dirección de la compañía si decide continuar como cabeza visible del recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) de la administración Trump.

En una entrevista concedida al programa Business Live de Sky News, Gerber aseguró que el multimillonario ha perdido el enfoque que alguna vez convirtió a Tesla en el líder indiscutible de la movilidad eléctrica. «Creo que Tesla necesita un nuevo CEO, y he decidido empezar a decirlo hoy. Este es el primer programa donde lo digo públicamente», sentenció el inversor.

Gerber, quien en su día confió en el potencial de Musk y de Tesla cuando pocos lo hicieron, considera que el empresario sudafricano se ha convertido en una figura «demasiado divisiva». Su cercanía a Trump y su papel en la administración han generado protestas masivas, especialmente por los planes de recortes drásticos de personal en la administración pública, medida que ha enfadado a numerosos colectivos y ha salpicado también la imagen de Tesla.

Gerber fue contundente: «El negocio ha sido descuidado durante demasiado tiempo», explicó. A su juicio, Musk no puede seguir dividiendo su tiempo entre Tesla, X (antes Twitter) y su cargo en el gobierno. O bien regresa a Tesla de lleno y deja sus nuevas responsabilidades políticas, o la compañía necesita un nuevo liderazgo capaz de enderezar el rumbo.

Según Gerber, esta situación ha sido clave en su decisión de vender una parte importante de sus acciones de Tesla en los últimos meses. El precio de los títulos del fabricante ha caído en picado, acumulando una pérdida de valor superior a 800.000 millones de dólares desde diciembre y más de un 50% desde máximos.

El deterioro de Tesla se produce en un momento delicado para el sector. La demanda de coches eléctricos ha tocado techo en varios mercados occidentales, a pesar de las agresivas rebajas que la marca ha lanzado para intentar mantener el interés de los consumidores. Mientras tanto, la competencia china sigue ganando terreno, ofreciendo vehículos más baratos y con prestaciones cada vez más competitivas.

El factor Musk, ¿un lastre para Tesla?

A esto se suma el impacto de la guerra comercial impulsada por Trump, que podría incrementar los costes de producción y dificultar aún más la rentabilidad de Tesla. Pero, para Gerber, el problema más grave es el propio Musk.

La imagen del empresario se ha visto perjudicada por su actividad en redes sociales, sus polémicas declaraciones y ahora por su vinculación directa con la política del gobierno republicano.

La presión sobre Musk no solo viene del mercado, los inversores o los analistas financieros. Ahora, son también los propios accionistas históricos los que exigen un cambio de rumbo inmediato.