El pasado 30 de enero de 2025, el Banco Central Europeo (BCE) ejecutó un recorte de 25 puntos básicos en los tipos de interés, dejando el tipo de facilidad de depósito en el 2,75%, el tipo de refinanciación en el 2,90% y el de facilidad marginal de crédito en el 3,15%.

Ahora, la institución presidida por Christine Lagarde se prepara para un nuevo ajuste este jueves, con otro recorte de 25 puntos básicos, que llevaría la facilidad de depósito al 2,50%, la de refinanciación al 2,65% y la de marginal de crédito al 2,90%. Según fuentes del mercado consultadas por Europa Press, esta bajada responde a la moderación de la inflación en la eurozona y a la necesidad de estimular una economía aún débil.

Las tensiones dentro del BCE empiezan a aflorar

Si bien la reducción de tipos parece asegurada, no hay unanimidad dentro del consejo de gobierno del BCE. El economista jefe de Bank of America para Europa, Rubén Segura-Cayuela, anticipa que esta podría ser la última reunión «fácil», ya que en los próximos encuentros se espera un debate más intenso sobre el ritmo y alcance de futuras bajadas.

«Esperaríamos divisiones crecientes sobre si mantener el concepto de política ‘restrictiva’ en la declaración del BCE. Esto podría cambiar en abril, pero no significaría necesariamente que el BCE haya terminado con los recortes», señala Segura-Cayuela.

Desde Bank of America, estiman que los tipos podrían alcanzar el 1,5% en septiembre, lo que implicaría un recorte total de 115 puntos básicos en 2025.

En la misma línea, Annalisa Piazza, analista de renta fija de MFS Investment Management, cree que esta bajada mantendrá a la política monetaria en un «terreno ligeramente restrictivo», ya que el BCE considera que el rango neutral está entre el 1,75% y el 2,25%. Además, prevé que se revisen a la baja las previsiones de crecimiento del PIB, aunque sin una comunicación explícita de política monetaria más acomodaticia.

Factores clave: inflación, consumo y Trump

El impacto de la inflación sigue siendo determinante para la trayectoria futura de los tipos de interés. Según Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, la tendencia desinflacionaria se mantendrá, lo que justifica nuevas bajadas. Sin embargo, los inversores están adoptando una postura más prudente debido a la debilidad de la economía de EE. UU. y las amenazas arancelarias de Donald Trump a Europa.

Desde ING Research, creen que el descenso de la inflación en febrero deja margen para este recorte de tipos, aunque advierten que la situación sigue siendo frágil. El economista jefe de la firma, Bert Colijn, señala que la eurozona se alejará lentamente del estancamiento a lo largo del año, a medida que el consumo recupere impulso gracias a la mejora del poder adquisitivo y a unos tipos de interés más bajos.

Aun así, Colijn advierte que los acontecimientos geopolíticos podrían frenar esta recuperación, ya que la guerra comercial y los precios energéticos generan una incertidumbre significativa.

Desde Ibercaja, Cristina Gavín coincide en que el BCE tomará esta decisión de recortar tipos, pero advierte que las amenazas de Trump y el aumento del gasto en defensa podrían frenar la senda de bajadas en el futuro.

«Cada vez gana más fuerza la posibilidad de que el BCE haga una pausa en mayo, antes de continuar con los recortes. Si el contexto geopolítico se complica, podríamos ver un cambio en el sesgo del BCE en la segunda mitad del año«, apunta Gavín.

De momento, el mercado asume que la institución seguirá con la estrategia de bajadas progresivas. Sin embargo, el camino hacia un entorno de tipos más bajos podría verse condicionado por factores externos que escapan al control del BCE.