El Banco Central Europeo (BCE) no lo tiene nada fácil. Mientras que de cara al público, sus miembros insisten en los riesgos de la inflación, sobre todo en el sector servicios, las discusiones internas están tomando un giro inesperado: el debate se centra en cuánto reducir los tipos de interés para enfrentar una economía estancada con un crecimiento nulo y unas perspectivas inciertas. Algunas voces dentro del Consejo de Gobierno del BCE plantean la posibilidad de dejar los tipos por debajo del tipo de interés neutral, lo que marcaría un cambio importante en la postura del banco central.

El tipo de interés neutral (TIN) es un concepto muy importante en la política monetaria. Se refiere a aquel nivel en el que la economía se encuentra en equilibrio, sin generar presiones inflacionarias ni deflacionarias, y que permite el pleno empleo y la estabilidad de precios. Este tipo no lo define el BCE, sino que está determinado por una serie de factores estructurales como la productividad, el crecimiento de la población, las tendencias de consumo y ahorro, y la globalización. En el caso de las economías avanzadas, como la eurozona, este tipo ha sido históricamente bajo, rondandoselos el 0%.

El problema para el BCE es que si bien la inflación ha sido la gran preocupación en los últimos meses, el crecimiento económico sigue siendo débil. Algunos funcionarios del BCE empiezan a reconocer que para estimular la economía será necesario bajar los tipos de interés por debajo del nivel neutral, que ahora se sitúa en torno al 2%. Esto implicaría reducir los tipos a niveles más bajos de lo previsto.

Dentro del Consejo de Gobierno, aunque aún no hay consenso, cada vez más miembros piensan que el BCE se está quedando corto en sus recortes de tipos. Algunos plantean que, si bien la inflación está controlada, la economía lleva dos años estancada y podría no recuperarse a corto plazo. Este grupo argumenta que para evitar una deflación prolongada, el banco central debería considerar medidas más agresivas y no limitarse a una política de «reunión a reunión».

Algunos analistas ya están ajustando sus previsiones estimando que los tipos de interés de la zona euro podrían caer hasta el 1% en 2025. Esta previsión se basa en la debilidad estructural de la economía europea, la moderación de la inflación y las tensiones financieras en países como Francia, que podrían llevar al BCE a actuar de manera más decidida para estimular la actividad económica.