Mario Draghi es una de las mentes más lúcidas que han pasado por la politca europea y cualquier advertencia suya ha de ser bien analizada. Llevábamos varios meses esperando el informe sobre competitividad de la UE, encargado por Ursula von der Leyen y los resultados no pueden ser más demoledores.

Draghi señala que Europa debe cambiar de manera radical si quiere ser más productiva. Advirtió  que la Unión Europea necesitará un incremento «masivo» de inversiones para digitalizar y descarbonizar su economía, así como para fortalecer su capacidad de defensa. Draghi estima que el esfuerzo necesario será de unos 800.000 millones de euros al año, lo que equivale a un 5% del PIB, para mantener la competitividad frente a rivales como China y Estados Unidos. Recordó que las inversiones del Plan Marshall, entre 1948 y 1951, representaron entre un 1-2% del PIB anual, lo que pone en perspectiva el desafío que enfrenta la UE.

El informe incluye simulaciones realizadas por la Comisión Europea y el FMI que evalúan si este aumento en la inversión es sostenible desde un punto de vista macroeconómico. Los resultados sugieren que el impulso inversor es posible sin generar restricciones de oferta y que la movilización de financiación privada será clave, aunque también será necesario un aumento en la inversión pública.

El documento también subraya la necesidad de completar la Unión de los Mercados de Capitales, alinear las políticas industrial, de competencia y comercial, y superar las barreras administrativas.

Draghi calificó la situación como «existencial» y enfatizó la importancia del crecimiento económico y la promoción de tecnologías limpias para asegurar la supervivencia de Europa en un contexto de reducción del poder adquisitivo y disminución de la población.

El informe también advierte que para maximizar la productividad será necesaria una financiación conjunta en bienes públicos clave, como la innovación, la defensa y las infraestructuras transfronterizas. Además, Draghi subrayó que para una mayor convergencia entre los Estados miembros será necesario un equilibrio entre regulación e incentivos, lo cual también requiere financiación conjunta. Sin embargo, si la estrategia no se implementa por completo y la productividad no aumenta, podría ser necesaria una mayor emisión de deuda pública para hacer viables las transiciones necesarias.