Aunque probablemente te sorprenda, Etiopía es una de las economías que más llevan creciendo en el mundo en los últimos 15 años, no obstante la pandemia y la guerra en Ucrania le ha pasado factura estos últimos años. Se trata de una economía bastante peculiar que por ejemplo, no tiene bolsa de valores.

La semana pasada conocimos la firma de un acuerdo preliminar para desarrollar infraestructura destinada a la minería de datos y operaciones de entrenamiento de inteligencia artificial, tal y como afirmó el brazo de inversión estratégica del gobierno.

Ethiopian Investment Holdings (EIH) anunció en las redes sociales que se había firmado un memorando de entendimiento para un proyecto de $250 millones con una subsidiaria del grupo basado en Hong Kong, West Data Group.

Etiopía se ha convertido en un destino principal para la minería de bitcoin – lo cual un oficial etíope se refirió en una declaración a la agencia de noticias como «minería de datos» y «computación de alto rendimiento» – desde que el gobierno autorizó la práctica en 2022. El 6% de los envíos de equipos de minería de criptomonedas tienen como destino a Etiopía

Los mineros de bitcoin, cuyos centro de procesamientos de datos compiten para resolver algoritmos complejos y consumen grandes cantidades de electricidad, son atraídos por los bajos costos de energía en la nación del este africano.

China prohibió el comercio y la minería de criptomonedas en 2021 para controlar los riesgos financieros y reducir el consumo de energía.

Etiopía cuenta con aproximadamente 5,200 MW de capacidad de generación instalada, con alrededor del 90% de esta proveniente de hidroelectricidad y el 10% restante de fuentes eólicas y térmicas. También está finalizando la construcción de la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía (GERD) que sus 145 metros de altura y un caudal de agua de 14.700 metros cúbicos por segundo, posee una capacidad instalada de 6.450 megavatios. El precio de la electricidad en Etiopía ronda los USD 0,06 kW/h, y es uno de los más bajos del mundo.

Sin duda una apuesta de lo más arriesgada teniendo en cuenta que alrededor del 40% de los 120 millones de habitantes de Etiopía no tienen acceso a la electricidad.