La semana pasada comentábamos por aquí la posibilidad de que el BCE bajase los tipos antes de lo esperado ya que así lo están adelantando los mercados, en concreto estiman una probabilidad del 80% de un movimiento en abril.

Y aquí tenemos un problema porque Christine Lagarde dice una cosa pero los mercados piensan otra bien distinta, la presidenta del BCE ha insinuado varias veces que la primera rebaja de tipos vendrá en verano (asumimos que en la reunión de junio) pero ayer aclaró que “el consenso en torno a la mesa del Consejo de Gobierno fue que era prematuro discutir recortes de tipos” no obstante son muchos los analistas que ven posible que la primera bajada de tipos se produzca en abril, después de que la institución publique en marzo sus nuevas proyecciones macroeconómicas, si estas son buenas.

En parte me parece normal ya que la credibilidad del BCE cada vez está más cuestionada por lo tarde y lento que luchó contra la inflación. Basta con ver las actas de su reunión del 22 de abril del 2021.

Según se desprende de las actas de la reunión de política monetaria del 22 de abril, el Consejo de Gobierno del BCE estuvo de acuerdo en general sobre «la importancia de ignorar el aumento de la inflación a corto plazo, que espera que sea temporal, así como el incremento de la volatilidad los próximos doce meses».

En las proyecciones de entonces, los economistas del BCE pronosticaron una inflación del 1,4 % en 2023. Al final fue de más del doble (2,9%) y la del 2022, 6.5 veces más (9,2%). Estos son los que llevan nuestra política monetaria.

Por tanto, si tenemos que fiarnos de alguien, mejor que lo hagamos de la Reserva Federal Estadounidense a la que no le tembló el pulso para subir tipos cuando debían y no le temblará en bajarlos cuando sea necesario.

Ayer el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell rechazó enérgicamente la idea de que el banco central pueda recortar las tasas en primavera.

«No creo que sea probable que el comité alcance un nivel de confianza en la reunión de marzo» para bajar las tasas, «pero eso está por verse», dijo Powell, añadiendo que un recorte en marzo no es el caso base para los responsables de política monetaria del banco central.

El mayor riesgo es que la inflación se estabilice en un nivel significativamente superior al 2%, si la inflación nos sorprende subiendo tendríamos que responder, aunque eso sería una sorpresa ahora mismo

Hasta aquí las malas noticias, la Fed no bajará los tipos antes del verano. Palabrita de Powell.

Y ahora veamos las buenas noticias. Esto es lo que comentó también.

Creemos que nuestra tasa de política esta probablemente en su cima para este ciclo de endurecimiento, y que si la economía evoluciona como se espera, será probablemente apropiado comenzar a reestructurar la restricción política en algún momento del año.

Casi todos los participantes en el Comité creen que será apropiado reducir las tarifas

¿Y cuándo será eso? Hay dos posibilidades, antes o después… poco más sabemos pero esto depende de dos factores.

El mercado laboral permanece fuerte, si viéramos un debilitamiento inesperado en el mercado laboral eso seguramente pesaría sobre la posibilidad de recortar antes. Si viéramos una inflación más pegajosa, discutiríamos la posibilidad de recortar más tarde

Por tanto tendremos que estar atentos, por un lado a los datos de inflación y por otro a los de desempleo. Inflación baja, tipos bajos. Desempleo alto, tipos bajos.

Y en cuanto la Fed mueva ficha, de lo que no me cabe ninguna duda es de que lo hará después el BCE.