En la rueda de prensa posterior a la reunión del BCE, Christine Lagarde fue preguntada  por la brecha que existe entre los intereses aplicados por la banca en sus préstamos y los que se emplean para remunerar el ahorro, Lagarde ha defendido que no es labor del BCE fijar las tasas a las que las entidades prestan ni remuneran los depósitos.

«Nuestro trabajo en el BCE y en los bancos centrales nacionales es fijar los tipos a los que se financian los bancos y otras entidades. Nuestro trabajo no es fijar las tasas a las que prestan», ha indicado. Tiene razón aunque justamente el BCE se ha dedicado estos años a hacer un trabajo que no era su trabajo, como el de comprar deuda a mansalva.

Es un problema que ocurre en varios países de la zona euro, cuyas soluciones las aportan el poder de los propios consumidores, las autoridades de competencia, «pero no es un área en la que el BCE o el correspondiente banco central nacional puedan realmente tomar medidas», ha señalado.

De momento en España, salvo pequeños bancos la diferencia entre los intereses que disfrutan los ahorradores y los que castigan a los endeudados son realmente vergonzosos y no parece que vaya a ser algo que cambie a corto plazo y si lo hace es porque los clientes empiezan a cansarse de la política comercial de los grandes bancos.