Las hipotecas variables han vuelto a ponerse de moda y tras haber pasado un par de años en cada libre actualmente ya suponen algo más del 42% de las que se firman. La subida del Euribor producida durante este año y medio ha provocado que el producto más deseado por los clientes (la hipoteca fija) sea el que menos le interesa vender a los bancos con lo que están cambiando de estrategia encareciendo considerablemente las hipotecas fijas mientras bajan los diferenciales de las variables.

¿Por qué es mejor una hipoteca variable que una hija?

Veamos 5 razones por las que creemos que una hipoteca variable es a día de hoy mejor que una hipoteca fija.

1. Ya es tarde para contratar una hipoteca fija.

Los bancos no quieren comercializar hipotecas fijas, algunos han subido sus intereses hasta casi el 6% y otros directamente las han eliminado de su oferta comercial. Los pocos que las siguen ofreciendo lo hacen por la cantidad de productos vinculados que hay que contratar para obtener un interés atractivo. El negocio no es la hipoteca, es simplemente el reclamo ya que donde ganan dinero es en el seguro, tarjetas, etc.

Por otro lado las hipotecas variables de ahora son muy atractivas con unos diferenciales que en algunos casos bajan del 0.5% sin necesidad de contratar más productos. 

2. Tienen menos comisión por amortización anticipada

Las hipotecas variables generalmente tienen menos comisiones, por ejemplo en la penalización por amortización anticipada. En concreto, la penalización por amortización anticipada estipulada por los bancos es la que suele ser más baja. Esta tendencia está respaldada por la ley hipotecaria, que permite unas comisiones máximas por amortización anticipada que son más reducidas en el caso de los créditos referenciados al euríbor.

En la práctica, los bancos pueden aplicar una comisión por adelanto de capital de hasta el 0,25% durante los tres primeros años o de hasta el 0,15% durante los primeros cinco. En cambio, para las hipotecas fijas, este tope se sitúa en el 2% durante los primeros diez años y en el 1,50% después. En cifras, adelantar 10.000 euros con una hipoteca variable durante los primeros cinco años podría costar unos 185 euros menos que con una a tipo fijo y sería gratis a partir del sexto año.

3. El plazo es mayor

El plazo máximo que puedes encontrar para una hipoteca fija no supera los 25 años mientras que en una variable puede llegar a los 40 años, es cierto que puede parecer una locura pero para algunas familias es la única manera de poder adquirir una vivienda con los precios de la vivienda tan altos.

4. El Euribor probablemente toque techo este mismo año

Las previsiones para el año que viene en lo que se refiere al Euribor son algo esperanzadoras ya que podría bajar hasta el 4% y si se logra controlar la inflación lo veremos aún más bajo en el 2025 con lo que podríamos verlo en el entorno del 3% a partir de ese año. Por tanto los dos primeros años de hipoteca serán duros pero el resto podrían compensar ese esfuerzo.

5. No son tan arriesgadas si eres prudente

Aunque es imposible prever cómo evolucionará el euríbor en los próximos 20 años, anticiparse a los hechos no es complicado. En ese sentido, calcular cuánto podrían encarecerse las cuotas suponiendo una evolución al alza de este indicador podría ayudar a cuantificar el riesgo. Debemos asumir que los intereses en negativo han sido una anomalía histórica que probablemente no se vayan a repetir y lo normal es ver al Euribor rondando el 2%.

Al final la duración de una hipoteca es tan larga que durante muchos años te arrepentirás o te alegrarás por haber elegido una hipoteca en vez de otra, eso te pasará contrates la que contrates.