El BCE decidió subir tipos el pasado jueves, una decisión que estaba descontada por los mercados al igual que también lo estaba que volverá a hacerlo en septiembre, lo que nadie se esperaba es la dureza de Christine Lagarde en la que insinuó que os tipos también podrían subir en septiembre.

Desde  ING  proyectan que sería necesaria una alteración económica de magnitud para que el BCE decida no incrementar los tipos de interés en septiembre. Aunque los argumentos en contra de nuevas subidas de tipos se fortalecen, el BCE parece no poder darse el lujo de errar en su evaluación de la inflación. El banco se esfuerza por asegurar que ha sofocado la amenaza inflacionaria antes de considerar un cambio de política.

Pese a ello, los expertos no prevén un cambio en la postura restrictiva del BCE hasta que la inflación subyacente, la inflación que excluye los precios de los alimentos y la energía debido a su volatilidad, demuestre un cambio claro de tendencia. Esto es algo que, según ellos, no es probable que se observe en las reuniones de julio y septiembre del BCE.

El BCE ha revisado a la baja sus expectativas económicas para la eurozona, al mismo tiempo que ha incrementado las expectativas de inflación. Se espera que el Producto Interior Bruto (PIB) crezca un 0,9% en 2023, un 1,5% en 2024 y un 1,6% en 2025, mientras que la inflación podría promediar el 5,1% en 2023, descendiendo al 3% en 2024 y al 2,3% en 2025.

Las expectativas del mercado de un final del ciclo de subida de tipos en julio parecen estar en contradicción con las acciones del BCE. Las previsiones del banco central reconocen una disminución de la inflación, pero muestran una clara tendencia a la estanflación, una situación económica en la que la inflación y el desempleo son altos, mientras el crecimiento económico se ralentiza. Según Pantheon Macroeconomics, estas previsiones sugieren claramente que los riesgos se inclinan hacia nuevas subidas de precios en septiembre.

Algunos analistas opinan que el pronóstico de inflación del BCE para 2024 es demasiado alto. Sin embargo, la pregunta clave es si estos números disminuirán significativamente de aquí a septiembre. Dado el panorama actual, se cree que el BCE realizará dos subidas más de 25 puntos básicos en julio y septiembre, a menos que las próximas previsiones de inflación sean significativamente diferentes a la baja.

Expertos de DWS, una firma de inversión líder, discrepan con las expectativas del mercado de un fin del endurecimiento monetario en julio. En Berenberg, un reconocido banco privado, coinciden en que, salvo un «cambio material en la perspectiva de referencia», el BCE actuará nuevamente el 27 de julio. Si este accionar se extenderá a septiembre, sigue siendo una pregunta abierta.

Dichas consideraciones vienen acompañadas de un matiz: las expectativas de crecimiento a corto plazo parecen «demasiado optimistas». Si la inflación subyacente continúa cediendo un poco más en los próximos meses, como se espera, y los datos de la economía real se alinean con un pronóstico de crecimiento de solo el 0,3% en 2023, es probable que el BCE se abstenga de incrementar los tipos en septiembre.

Finalmente, considerando la gran incertidumbre sobre el proceso inflacionario y la atención que el banco central presta a los datos retrospectivos, expertos de Fidelity International prevén que después de la decisión de julio es «más probable una nueva subida». Esto deja abierta la posibilidad de otra subida de tipos en septiembre o a finales de este año, según los expertos de J. Safra Sarasin Sustainable AM.