El cambio de discurso que el BCE ha hecho el pasado jueves mostrándose mucho más duro ha pillado a los mercados por sorpresa y también al Euribor que ayer experimentó una importante subida que le llevó a acariciar el 3%.

Pese a esta sorpresa, algunas instituciones como la OCDE ya nos avisó en noviembre de que el año que viene los tipos de interés en Europa podrían subir hasta el 4% y lo dijo en un momento en el que los tipos estaban al 1.5%.

Esto es lo que dijo a finales de septiembre de este año.

«Se necesitan más aumentos de los tipos de interés en la mayoría de las principales economías avanzadas para garantizar que los tipos de interés reales se vuelvan positivos y las presiones inflacionarias se reduzcan de manera duradera. Es probable que esto implique un período de crecimiento por debajo de la tendencia para ayudar a reducir las presiones de la inflación. Se proyecta que las tasas de interés de política aumenten hasta el 4,5-4,75% por ciento en los Estados Unidos, 4,5% por ciento en Canadá y 4,25% en el Reino Unido en 2023», advierte el informe de la OCDE.

Escuchando las recientes palabras de Christine Lagarde parece bastante probable ese escenario, quizás no llegue hasta el 4% pero sí muy cerca lo que impulsaría al Euribor claramente por encima de esa cifra y podría en apuros a millones de hipotecados europeos, principalmente a los españoles, italianos y portugueses que son los que más hipotecas variables tienen.

Para hacernos una idea de lo que supone, esto significaría que una hipoteca de 180.000€ a 25 años con un diferencial del 1% si el Euribor escalase hasta el 4% pasaría de pagar una cuota mensual 659€, que es lo que paga ahora con el Euribor de hace seis meses a pagar más de 1.050€ mensuales, esto son 391€ más cada cuota o 4.700€ más al año, un auténtico drama para las familias ya afectadas por las subidas de precios.