Nick Leeson poco antes de darle a «comprar» cuando debía darle a «vender»

Ahora que todo el mundo se está haciendo de oro con la bolsa, las criptomonedas o incluso los NFTs no está de más recordar operaciones financieras que salieron realmente mal, de esas capaces de hacer tambalear la economía mundial.

Echemos un vistazo a tres de las peores inversiones de la historia y veamos qué lecciones podemos extraer para evitar repetir los mismos errores.

La jugada del billón de dólares

John Meriwether creó su fondo de cobertura, Long-Term Capital Management, dotándolo de algunas de las mentes más brillantes de Wall Street. El fondo utilizaba complejas ecuaciones, programas informáticos y modelos de fijación de precios para realizar las operaciones, tal y como se recoge en una retrospectiva de la Historia de la Reserva Federal, «Near Failure of Long-Term Capital Management«.

Al entrar en 1998, LTCM creía que iba a ser un año lento y tranquilo, por lo que el fondo colocó grandes posiciones cortas de volatilidad. Grandes, hasta el punto de apalancar 4.800 millones de dólares en activos para controlar efectivamente 1 billón de dólares en instrumentos financieros.

Sin embargo, a finales de agosto, Rusia dejó de pagar sus bonos soberanos, lo que hizo tambalearse a los mercados financieros. La volatilidad se disparó y sólo un rescate por parte de la Reserva Federal pudo evitar que las malas apuestas de LTCM acabaran con el sistema financiero mundial. En total perdieron 4.600 millones de dólares.

Lección: Aunque el mercado pueda parecer predecible siempre hay eventos que pueden echar por tierra el mejor de los algoritmos.

Ocultando errores

En diciembre de 1994, Nick Leeson era un operador poco conocido en el Barings Bank, el banco comercial más antiguo del Reino Unido, donde incluso la reina Isabel II tenía una cuenta. Al cabo de unos meses, el banco ya no existía, ya que se había hundido por las malas operaciones de Leeson.

Todo comenzó en 1992, cuando una colega supervisada por Leeson compró 20 contratos de futuros cuando debería haberlos vendido. Eso le costó a Barings unos 40.000 dólares -una suma insignificante para un banco de su tamaño-, pero Leeson descubrió que, en su doble función de operador y jefe de liquidación de operaciones, podía ocultar las pérdidas en una cuenta de errores no utilizada.

Pronto, Leeson comenzó a canalizar sus propias pérdidas comerciales en esa cuenta. En el transcurso de los tres años siguientes, Leeson negoció mucho -y mal- hasta que acumuló la increíble cantidad de 1.300 millones de dólares en pérdidas en la cuenta de errores, según un artículo del London Telegraph. Esa cantidad era el doble del capital del que disponía Barings. Cuando los auditores descubrieron las pérdidas, el venerable banco se vio obligado a cerrar.

Lección: Asume los errores cuanto antes y no te obsesiones con recuperar lo perdido en una inversión.

La fuerza irresistible

En 2006, Brian Hunter era un operador estrella de Amaranth Advisors, un fondo de cobertura especializado en el comercio de gas natural. El análisis de Hunter le decía que los precios subirían en el siguiente invierno, y comenzó a comprar en gran medida futuros de gas natural.

Pero a principios de septiembre, los precios del gas rompieron el soporte de precios y procedieron a caer otro 20% en las dos semanas siguientes. A finales de mes, la posición de Hunter era negativa en 3.000 millones de dólares.

Hunter redobló la apuesta, pero el invierno continuó siendo suave y los precios cayeron aún más, creando finalmente una demanda de margen que la empresa no pudo satisfacer. Al final, el fondo perdió más de 6.600 millones de dólares del dinero de los inversores, y sus activos fueron liquidados.

Lección: Por muy grande que seas y por mucho dinero que tengas, el mercado lo es aún más. La tendencia es siempre tu amiga.