Así abrían los telediarios hace 10 años

Hubo una época, hace una década en el que todos los telediarios abrían preocupados con la «prima de riesgo». Fue el 25 de Julio de 2012 cuando alcanzó su máximo histórico al tocar los 650 puntos básicos con la rentabilidad del bono a diez años por encima del 7,7% pocos días antes el Ibex se había desplomado un 5% cuando la prima de riesgo superó los 600 puntos. España estaba al borde del rescate.

Pero antes, recordemos que es la prima de riesgo porque seguramente a muchos se les haya olvidado.

Los inversores están habituados a que en los análisis aparezca el concepto prima de riesgo, para medir en un momento determinado, cuál es el riesgo país.  La prima de riesgo mide el spread o diferencial de la rentabilidad del bono a diez años de un país determinado frente al llamado ‘activo libre de riesgo’ (en el caso de Europa el bono alemán). Así se evalúa el riesgo adicional que están aceptando los inversores.

Los inversores esperan ser compensados ​​adecuadamente por la cantidad de riesgo que asumen en forma de una prima de riesgo o rentabilidad adicional por encima de la tasa de retorno de una inversión libre de riesgo. En otras palabras, los inversores corren el riesgo de perder su dinero debido a la incertidumbre de un fallo potencial de inversión por parte del prestatario a cambio de recibir una mayor rentabilidad adicional como recompensa el emisor cumple periódicamente.

Y entonces llegó él, llegó Draghi que el 26 de julio de 2021 en la conferencia de prensa del BCE dejó de leer y levantó la mirada y dijo con  seguridad.

“De acuerdo a nuestro mandato, de acuerdo a nuestro mandato… el BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro, y créanme, será suficiente”.

El resto es historia, el BCE inició su compra de deuda masiva y rebajó los tipos de interés. Llegó la era de la liquidez en el que el BCE compensaba a los estados manirrotos. Los mercados volvieron a confiar en Europa y así han estado durante 10 años, con una pandemia por medio.

Pero Christine Lagarde no es Mario Draghi, no tiene esa capacidad de meterse en la mente de los mercados (a fin de cuentas Draghi fue vicepresidente de Goldman Sachs), no tiene esa destreza para decir entre líneas lo que todos quieren oír, para contentar a los inversores y a los gobiernos por partes iguales, esa capacidad de lanzar el mensaje justo en el momento idóneo. Christine Lagarde es una política y los mercados se fían más de un banquero que de un político.

Y Lagarde tuvo su momento «whatever it takes» el pasado jueves cuando tras haber asegurado durante varios meses que no subirían tipos este año, lo puso en duda y a los mercados no le gusta la incertidumbre ni los cambios de guion y se pusieron nerviosos, algo que ya se nota en el Euribor y en la prima de riesgo. De momento el diferencial entre el rendimiento del bono de España a 10 años en el mercado secundario respecto al Bund está entorno a los 85 puntos (lejos de los 154 puntos básicos en el pico de tensión de la pandemia, en abril de 2020) no son niveles de «rescate» pero equivalen a apretar un agujero más al cinturón.

De momento la cosa queda así (entre paréntesis la variación en lo que llevamos de año)

España tiene que tener mucho cuidado ya que  tenemos un nivel de deuda del 121% del PIB (Alemania no llega al 70%) y  significa que tendremos que seguir acudiendo con bastante frecuencia a los mercados a refinanciar. Sin ir más lejos este martes el Tesoro ha colocado casi 6.000 millones de euros en letras y los tipos han subido del -0.51% hasta el -0.33%. El bono español a 10 años superaba el 1,1% de rentabilidad, cuando hace un año el mercado se conformaba con un 0,15%.

¿Volveremos a preocuparnos por la prima de riesgo? De momento España no, pero viendo como andan Grecia e Italia podrían volver los problemas a Europa.