Aprovechando que el jefe sigue de vacaciones de verano y la becaria se ha ido a Río de Janeiro a estudiar la economía brasileña, mi jefe ha decidido hacer reforma en la oficina, así que hoy tengo compañeros de trabajo nuevos que aunque no entiendo muy bien lo que dicen son muy majos y me han ofrecido un poco de Țuică que es lo que se toman ellos por la mañana y se han reído bastante con mi reacción. Pensé que era un vinito dulce como el que me daban mis tías cuando era pequeño pero se parece más al gasóleo que le echo a la caldera del pueblo. Así que estoy como Masiel en nochevieja.

Afortunadamente en el tupper me he traído hoy para comer unas croquetas de lechazo ya que en mi casa nos pasamos con la comida de navidad y tenemos la nevera con sobras hasta fin de año.

El que también anda algo empachado últimamente es el Euribor que no para de subir como las burbujas del cava. Veamos qué tal le ha sentado estas minivacaciones (que ayer no me quedé dormido es que el Euribor no cotizó).

El indicador más utilizado en las hipotecas de España sigue con su tendencia ascendente y sube una milésima hasta el -0.247%, con lo que marca máximos desde principios de julio. De esta manera deja la media mensual en el -0.263% lo que supone una bajada de 0.135 puntos respecto al mismo valor de hace un año, cuando se situó en el -0.128%.

El Euribor sigue en terreno negativo desde febrero de 2016 y alcanzó su mínimo histórico en agosto de 2019 cuando marcó una media del -0.356% no obstante frenó en seco sus bajadas tras las últimas medidas que Mario Draghi tomó en septiembre, antes de que terminara su mandato como presidente del Banco Central Europeo (BCE). Será durante el primer trimestre de 2020 cuando podamos intuir la tendencia tras las primeras decisiones de Lagarde