Hay personas que cuando hablan sube el pan y otras que cuando lo hacen sube la prima de riesgo, entre estas últimas tenemos a Carlos Sánchez Mato, el concejal de hacienda de Madrid que se hizo famoso cuando dijo que «Me encantaría que nos pusieran en bono basura«, desgraciadamente para el resto de los españoles ahora le tenemos negociando los presupuestos del estado y lo hace mientras comenta cosas como que «La deuda pública no es un problema, Los estados no quiebran«.

Se ve que este hombre no nos lee mucho ya que hace 4 años hablamos por aquí de las quiebras de España.

El tiempo del rescate en España parece que ya ha pasado, de hecho parece que realmente la economía, lentamente empieza a remontar, quizás no para ti pero si para el país. Sin embargo, y esto es algo de lo que hablan muchos expertos, el tamaño de la deuda pública acarreará graves problemas en un futuro no muy lejano; de hecho estamos en el punto en el que la deuda es tan grande que necesitamos emitir más deuda para hacer frente a vencimientos de la misma, lo cual indica el problema de “bola de nieve” que tenemos ante nosotros.

Esto no deja de ser curioso, porque, aunque sólo sea por experiencia, deberíamos saber gestionar la deuda pública y conocer sus limitaciones y sus peligros como expertos. No en vano somos el primer país emisor de deuda en la historia, así como el primer país que tuvo una bancarrota que motivó el impago de la misma y también el que más bancarrotas ha tenido; todo lo cual nos coloca una serie de medallas que, por suerte, al ser la economía muy poco amiga de la historia, no nos afectan demasiado.

Así es, somos líderes mundiales en quiebras soberanas.

Trece bancarrotas (algunos historiadores dicen 14) que nos coloca en el primer puesto mundial en este sentido. Bancarrotas que cuentan cómo la historia de nuestro país puede ser explicada por una serie de hechos invariables: pésimos gobernantes, corrupción desmesurada, ausencia de empresarios competentes, analfabetismo e incultura recalcitrante y una sociedad adormecida y aclimatada que sólo es capaz de despertar por hambre y, que cuando lo hace, su propia incultura le lleva por caminos plagados de hechos salvajes hacia el mismo punto prácticamente de donde partió: nuevos gobiernos de políticos igual de corruptos que los anteriores, perpetuidad del sistema de valer más por ser quien eres y no por tus méritos y la terrible incultura que nos lleva a mirar hacia nuestro ombligo mientras nos quejamos amargamente de nuestra suerte y esperamos de la Gracia Divina mejorar nuestro miserable existir.

Hace 4 años The Economist publicó una interesante gráfica con las quiebras desde 1800 hasta la actualidad, ahí España sale algo mejor parada.

Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff realizaron un estudio en  la universidad de Harvard sobre la «historia de la bancarrota» y sostienen que en nuestra época padecemos algo llamado «síndrome del esta vez es diferente». Vivimos en la falsa creencia de que la deuda interna es un aspecto novedoso, propio del panorama financiero actual, y no lo es.

Como bien saben los griegos (y están padeciendo ahora los argentinos), la deuda pública sí puede ser un problema cuya única solución es el recate por parte del FMI y compañía (el BCE y la UE en Europa) que esos, de recortes si que saben.