Comentaba hace tiempo la revista Muy interesante que Los primeros billetes europeos se fabricaron en Suecia, en el año 1661. Los imprimió el cambista Johan Palmstruch, que los entregaba como recibo o resguardo a quien depositaba oro o plata en el Banco de Estocolmo que, por cierto, él mismo había fundado. A España llegaron en 1780, durante el reinado de Carlos III, y su uso se popularizó rápidamente por ser mucho más cómodo de llevar. Así no hacía falta cargar con la famosa bolsa llena demonedas, mucho más llamativa y pesada.

Curiosamente es Suecia también el primer país en acabar con los billetes ya que poco a poco han ido migrando hacia los pagos digitales. La razón principal ha sido para acabar con los atracos. Según comentó el portavoz del sindicato de trabajadores bancarios «Cuando abandonemos totalmente el dinero, no habrá más robos. ¿Qué sentido tiene robar un banco si no hay nada que llevarse?». Esta solución también es alicable para frenar la corrupción y la evasión fiscal. Digamos que los bits no se pueden meter en sobres…

Como comenta Credit Suisse la regla de oro en Escandinavia es: «Si tienes que pagar en efectivo es que algo está mal.» Y ess que hasta en las iglesias admiten tarjeta de crédito para las limosnas.

Realmente suena bien terminar con el dinero en metálico, si no tienes nada que esconder son todo ventajas para lo sociedad.

O casi…

¿Qué ocurre cuando logras que prácticamente todo el país viva sin efectivo?.

Que puedes implantar exitosamente los tipos de interés negativos. O lo que es lo mismo, que el banco te cobre por guardar tu dinero. Suecia lleva desde Junio con un tipo de interés del -0.35%.

Hace años los tipos negativos se podrían considerar casi un número imáginario, existían en la teoría pero era imposible de ver en la vida real ya que para cualquiera de nosotros carece de cualquier lógica financiera y nadie nos podría negar el derecho de dejar nuestros ahorros en casa. Si por ejemplo, los tipos en España fuesen del -1% esto nos llevaría a muchos a transferir nuestros ahorros a Bancolchón, en donde al menos nos daría un interés del 0%.

Pero llegará un día, no muy lejano, en el que no tengamos efectivo y ahí los tipos de interés negativos pasarán de la imaginación a mordernos la cartera. Habrá que ver como lo viven los suecos