Los años de crisis han forjado una nueva mentalidad en el electorado español. La búsqueda de la ruptura del bipartidismo, que durante los últimos años ha hecho gala de todos sus defectos (corrupción desmedida, clientelismo, pero sobre todo, sensación de impunidad ante los abusos llevados a cabo desde sus casi vitalicios cargos). Es por eso que la irrupción de Podemos ha sido un revulsivo catalizador del sentimiento de repulsa que el bipartidismo genera.

Sin embargo, todo tiene un final, y el meteórico ascenso de Podemos parece haber tocado techo. Las medidas revolucionarias, los movimientos antisistema y las declaraciones incendiarias parecen haberse moderado, haciendo de este partido una opción algo menos radical que en sus inicios. Por otro lado, al tiempo que Podemos modera paulatinamente su mensaje, otro partido que se proclama heraldo del cambio y la regeneración democrática ha hecho su aparición.

Ciudadanos, con un mensaje mucho menos incendiario, se está configurando en un tiempo record como una fuerza política a tener en cuenta de cara a diciembre. Rivera ha irrumpido como un cohete en la política española -en la catalana lleva ya unos años- y, al igual que Pablo Iglesias, es nuevo, telegénico, habla muy bien y tiene carisma. Pero, sobre todo, posee una ventaja sobre el líder de Podemos. Albert Rivera no da miedo a los mercados. Quiere cambio, no revolución. Esto le ha valido que se le haya etiquetado como una versión descafeinada de la derecha gobernante.

Pero las diferencias con Podemos van más allá, la alternativa de Ciudadanos, a la que se trata de englobar dentro de la derecha política, quizás con más éxito que acierto, reúne medidas que también tratan de romper el bipartidismo, pero sin romper el juego legal establecido.

Así, mientras que Podemos abogaría por subir el salario mínimo y establecer un tope a la diferencia entre los salarios más elevados y el salario medio en las empresas, la formación de Rivera aduce que esta medida sólo serviría para expulsar del mercado laboral a los empleados peor pagados, para que así pueda subir la media. Relacionado con esto, el establecimiento de una renta mínima para personas sin recursos, se queda en Ciudadanos con un “Complemento Salarial Anual Garantizado que complete los ingresos laborales de los hogares y del que se beneficiarán aquellos trabajadores con salarios más bajos y empleos más precarios. Calculan que tendría un coste equivalente al 1% del PIB (10.000 millones de euros) en el escenario más adverso.

Otra diferencia viene al hablar de las cotizaciones sociales, que aumentarían con Podemos de manera extraordinaria para que las empresas contribuyesen de manera especial hasta salir de la crisis. Ciudadanos se habla de una rebaja de las cotizaciones, sobre todo cuando se contrate a personas paradas de larga duración.

En cuanto al mercado laboral, Podemos habla de eliminar los incentivos a la contratación temporal, mientras que la reforma que propone Ciudadanos es más profunda y más arriesgada: directamente apostaría por eliminar la contratación temporal y la creación de un contrato único enmarcado dentro del sistema que con éxito se ha implantado en Austria. De este modo todas las nuevas contrataciones se harían con un contrato indefinido con indemnizaciones crecientes, proporcionales a la antigüedad del trabajador en la empresa, consistentes en la aportación de un 1% del salario del trabajador, dentro de un sistema de “mochila austriaca” y de la implantación de un sistema de primas a las empresas con menos tasas de despidos. Igualmente, mientras que para Podemos una solución al desempleo pasa por la ampliación del funcionariado, para Ciudadanos, la propuesta de crear millones de puestos de funcionarios es «poco realista o imposible de financiar» y defiende que aumenta el endeudamiento y es una fuente de corrupción. Finalmente, en este apartado, Podemos aboga por la implantación de la jornada de 35 horas semanales, así como la eliminación de los actuales incentivos a las jornadas largas.

En lo que se refiere a los sindicatos, Podemos afirma que las centrales sindicales han sido «debilitadas» durante la crisis y cree que deberían tener una mayor presencia para empujar la subida de los salarios. Ciudadanos no entra en si las asociaciones sindicales deben tener o no mayor presencia en la sociedad, sólo en que hay que quitarles los temas relacionados con la formación, tanto a ellos como a las organizaciones empresariales. La formación debe estar en manos de los propios trabajadores en forma de “cheques de formación” y que empresas de educación compitan por ellos, en vez de poner el dinero en manos de los sindicatos y organizaciones empresariales como ocurría hasta ahora. Con esta medida buscan evitar la financiación ilegal y la corrupción.

En cuanto a las deudas de las familias, Podemos apuesta por la disminución de la carga hipotecaria de las familias creando una institución de conciliación en la que deudores, acreedores y administración establezcan condiciones para la moratoria, reestructuración o quita de la deuda familiar en condiciones que proporcionen la mayor estabilidad posible al sistema y restituya el daño recibido por las familias debido a los abusos de la banca. No proponen la dación en pago de la vivienda pero apuestan por la creación de una ley que garantice el derecho constitucional a la vivienda para evitar que sigan produciéndose desahucios. Ciudadanos aboga por una reestructuración de la deuda no hipotecaria supervisada por una institución gubernamental que recabará la información, dirigirá la negociación de las partes y que propondrá un convenio de restructuración de deudas. En cuanto al tema de la dación en pago de la vivienda, Ciudadanos propone una solución intermedia: que se pueda obligar al banco acreedor a aceptar en pago el inmueble hipotecado a un precio igual al 100% del valor de mercado que tenga en ese momento. Es decir, puede que no se cubra la totalidad de la deuda pero sí una parte. El resto de la deuda dejaría de considerarse deuda con garantía hipotecaria y permitiría una renegociación e incluso extinción.

Sea como sea, el caso es que el PP, temiendo que Ciudadanos le suponga la sangría que Podemos le ha supuesto al PSOE, ha comenzado su ofensiva destacando, en primer lugar, que detrás de la repentina irrupción de Albert Rivera en el mapa político español hay un interés de los poderes económicos y financieros que tienen el control de los grandes medios de comunicación para promocionar al líder de Ciudadanos como alternativa sensata a Pablo Iglesias.