Mucho tiempo llevaba como dormido, sin apenas dar que hablar y, de pronto, despertó, y nuestro más recordado que bien amado expresidente Zapatero ha saltado a todos los titulares de los periódicos suscitando una sola pregunta “¿Pero qué pinta este hombre allí?”. Ese ha sido el primer efecto en la opinión pública del viaje, o más bien gira, del anterior presidente del Gobierno con Cuba y Bolivia como grandes destinos clave. Del Gobierno actual todo han sido críticas, llegándose a hablar de deslealtad (una palabra muy próxima a traición), pero es que el malestar también ha llegado desde el propio PSOE, donde el expresidente poco pinta ya.

El hombre, que por cierto iba acompañado del exministro de exteriores Moratinos, lo cual no ayuda nada a dar una imagen de viaje privado, alega que había informado al Gobierno de su agenda del viaje y el objeto del mismo, que no era otro que defender los intereses de España (Virgencita, que me quede como estoy) y que su visita a la isla se enmarca en la iniciativa internacional que busca la abolición de la pena de la muerte en el mundo.

La realidad me temo que puede ser mucho más prosaica. Me temo que el único interés es buscar una salida laboral como conferenciante en Hispanoamérica, además de postularse como candidato a cuantos “Honoris Causa” se presenten. No hay que olvidar que probablemente sea el expresidente español más conocido en Sudamérica, gracias a que él fue el impulsor del “papeles para todos” que propició la llegada masiva y regularización de gran cantidad de hispanoamericanos. Quizás haya entendido el Sr. Zapatero que ha llegado el momento de recoger esos frutos, presentándose casi como visita oficial para conseguir la apertura de puertas de foros y universidades del cono sur. En cuanto a lo de Cuba, ahora que Estados Unidos parece dispuesta a dialogar y a tender puentes con la isla, sería un necio si no aprovechase para intentar pescar también de ese río.

El caso es que el verdadero motivo para que este hombre se de tal paseo quizás sea el aburrimiento, que no la falta de ingresos, 223.740 euros se repartirán este año entre Felipe González, José María Aznar y Zapatero como expresidentes del Gobierno, es decir, casi 75.000 euros cada uno. Cantidad a la que Zapatero sumará una similar por ser miembro del Consejo de Estado, el órgano que asesora al Gobierno gracias a la experiencia que atesora, y no diré más del Consejo de Estado.

Lo cierto es que el Zapatero no resulta ser más que un segundón si su objetivo es aumentar sus ingresos. Ya que el Sr. Aznar se lleva la palma, con casi un millón y medio de euros anuales entre su sueldo como expresidente, su asesoramiento a media docena de multinacionales, de las que cobra 200.000 euros anuales; sus magistrales conferencias por todo el mundo a 40.000 euros cada una (no factura las que se organizan en España); y sus clases en varias universidades. Por si fuera poco, Moncloa se hace cargo del coche oficial y de la seguridad, que en su caso es particularmente concienzuda. No hay que olvidar que ETA intentó asesinarle cuatro veces y que él se encarga de recordarlo frecuentemente. Además, al estilo Monedero pero con más gracia, para gestionar el patrimonio, Aznar constituyó junto a su mujer, una sociedad, cuya razón social es Famaztella. El objetivo principal es canalizar los ingresos por los libros que publica y conferencias. Ha logrado acumular sólo bajo ese NIF un patrimonio de 2,2 millones.

En cuanto al otro objetivo de Zapatero, que podría ser realmente ser útil a los intereses de España, el campeón sin lugar a dudas es el exrey, o el Rey honorario, o simplemente D. Juan Carlos, que a fuerza de campechano, se pueden contar sus viajes sumando dos conceptos: contratos para nuestras grandes empresas y trofeos de caza. Obviando los segundos, que a nadie ayudan y fastidian la cadera, la relación de amistad entre el entonces monarca y los dirigentes de las monarquías principalmente del próximo oriente han resultado ser extremadamente rentables para nuestras empresas constructoras y de armamento. Desde la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí (operación luego desmentida y nunca probada), pasando por la venta de suministros varios, munición y aviones para reabastecimiento en vuelo, hasta el metro de Riad (6.070 millones de euros a repartir entre el consorcio donde está FCC), el AVE a la Meca (6.700 millones a repartir entre Talgo, Renfe, Adif, entre otras) y el aeropuerto internacional de Abu Dabi (12,5 millones de euros). Todo esto sin olvidar que Emiratos y Kuwait son tenedores de deuda española e inversores en España. Sus fondos soberanos, que utilizan para reinvertir sus ingresos procedentes de la exportación de gas y petróleo, cuentan con recursos por valor de 575.000 millones de euros, en el caso de Emiratos, y unos 145.000 millones en el de Kuwait.

Por tanto, ni el dinero ni la gloria parecen fácilmente alcanzables para Zapatero en esta gira hispanoamericana, quedando este viaje como otra quijotesca aventura de nuestro expresidente (al fin y al cabo dice que va para convencer a Raúl Castro de que sea bueno y no ejecute a nadie) escoltado por un Sancho Panza de nivel extraordinario. La Alianza de Civilizaciones cabalga de nuevo.