Que una de las principales habilidades de un político es mentir nadie lo niega. Que esa habilidad de los políticos de desvirtuar la realidad en estos días de información es cada vez más difícil es algo que se puede comprobar todos los días. Al igual que se puede comprobar cómo la mentira no tiene consecuencia alguna sobre quien la emite, por desconocimiento o a mala fe.

Así, tras el informe sobre las Perspectivas de empleo en la OCDE del 2014 (OECD (2014), OECD Employment Outlook 2014, OECD Publishing. DOI: 10.1787/empl_outlook-2014-en), esperar que el señor Montoro rectifique o se disculpe por sus declaraciones publicadas el 09/10/2013, en las que afirmaba que los salarios no estaban cayendo, sino “moderando su crecimiento”, sería como esperar que toda la corrupción en España aflorase de hoy a mañana y, arrepentidos los corruptos, procedieran a la devolución de lo robado.

En contra de lo el Ministro declaraba ante el Congreso de Diputados, la OCDE afirma que España es el país de la UE en el que más han bajado los salarios, sólo por detrás de los países rescatados, a razón de un 1,8% anual desde el comienzo de la crisis. Pero no sólo eso, sino que, y esto debería helar la sonrisa en los labios de todo el Gobierno, esta bajada de salarios puede ser muy perjudicial para el proceso de reactivación económica necesaria para la salida de la crisis. De hecho, asegura en su informe que «un mayor ajuste a la baja de los salarios en los países afectados por la crisis corre el riesgo de ser contraproducente, especialmente en un contexto de inflación prácticamente cero»; además asegura que este ajuste salarial ya poco puede hacer por crear empleo y mucho por arrastrar a la pobreza a un gran volumen de población, con los efectos que esto llevaría sobre el consumo interno y, por tanto, sobre la propia recuperación.

Para este organismo ya se ha eliminado la brecha existente entre costes salariales y productividad y debe darse ahora una paulatina elevación de salarios con el fin de no caer en el círculo vicioso en el que Japón lleva 20 años. Un círculo vicioso explicado en Jackson Hole este verano por el gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, y que en pocas palabras, vino a decir que la continuada depresión de la demanda interna de Japón, ayudada por la constante deflación que aquel país padece, ha provocado durante los últimos 20 años que las empresas niponas continuamente reajusten sus costes laborales a la baja. Esto ha redundado en el proceso, atrofiando cada vez más la demanda interna, lo que ha provocado el reajuste empresarial para reducir costes laborales, bien por la vía de bajada de salarios, bien por la vía de la inversión en maquinaria que automatice procesos y reduzca la presencia de mano de obra.

Sin embargo, parece que esta situación se está al fin revirtiendo. Unido al ajuste demográfico del país, la política de mejorar las expectativas de inflación de la población nipona y una política monetaria activa que logre situar la inflación en torno al 2% anual, está consiguiendo el aumento de la demanda interna del país, que está comenzando de nuevo a crecer y a crear empleo, situando a Japón en estos momentos muy cercano a su tasa de desempleo estructural, con un 3,7% de paro. Aunque sea con la nota negativa de una alta tasa de empleo a tiempo parcial.

Volviendo al informe de la OCDE para España, la caída de salarios del 10% desde el comienzo de la crisis ha resultado muy dolorosa para los trabajadores, que han aceptado la misma como mal menor antes que perder sus empleos (algo que también ha sucedido), pero lo peor es que estas rebajas de salarios “no se ha traducido totalmente en dinámicas de precios más bajos que promovieran la competitividad y reforzaran la producción y el crecimiento del empleo”, sino que se han traducido en buena medida en mejoras de la rentabilidad de las empresas, en la recuperación de sus pérdidas y en poder mostrar buenos números a sus inversores.

Por eso se recalca en el informe la urgencia de emprender nuevas reformas estructurales enfocadas esta vez en potenciar la competencia efectiva en los mercados de productos, lo que potenciará la creación de empleo. Igualmente, y centrado en el tema laboral, advierte del peligro de la temporalidad, el paro juvenil y el de larga duración.

Todo esto se traduce, a grandes rasgos en una crítica encubierta a la política Europea encabezada por Merkel y desarrollada por uno de sus mejores alumnos, Rajoy. Esta política de austeridad a ultranza, que por ahora no ha conseguido sino recortar servicios esenciales a los ciudadanos (lo que ahonda más la desesperación de algunos segmentos más desfavorecidos de la población) y favorecer los intereses de grandes empresas, sobre todo la banca. Mientras tanto, se sigue con la tergiversación de la información, las medidas populistas y destapándose día sí y otro también, casos de corrupción a gran escala que demuestran que, no sólo las medidas legales ya les favorecen, sino que algunos se las saltan alegremente para resultar aún más favorecidos.

Sobre este tema trata el segundo informe, este de la UE (PDF), que debería helar la sonrisa en la cara de nuestro Presidente, y en él se detalla que nuestro país es uno de los más corruptos de la UE, que las medidas en la lucha contra la misma son sólo un comienzo, que este mal alcanza a todos los estamentos de poder y a todas las administraciones y que este puede ser un hecho determinante que mine la confianza de los posibles inversores extranjeros en nuestro país.