Sólo me atreví una vez, hace ya unos años, a escribir algo sobre la controvertida figura de Adam Smith, personaje que, como tantos otros, seguramente estaría en desacuerdo con casi todo lo que se le atribuye que dijo y sobre todo con lo que muchos dicen que simboliza. Por ejemplo, él advirtió sobre el excesivo poder de la banca y no creo estuviera de acuerdo con la actual subordinación de los estados a su supervivencia por encima de todo. Pero no lo traigo a colación por eso sino por una de sus ideas más famosas y a la vez más certeras: “Al buscar su propio interés, el hombre a menudo favorece el de la sociedad mejor que cuando realmente desea hacerlo.” Y viene al caso por el caso de Gowex, empresa que debería haber estado “vigilada” por su Auditor (M&A), su Asesor Registrado (EY), su Supervisor/regulador (MAB) y por la empresa encargada del funcionamiento del mercado (CNMV). También por los analistas que con tanta ligereza hicieron recomendaciones sobre el valor sin investigar la certeza de los datos y por los numerosos medios económicos que durante los últimos meses han trasmitido al público una imagen de empresa exitosa. Y éstos a los que no les iba el sueldo fijo mensual en si Gowex era un fraude o no, fallaron.

Sin embargo, un grupo de especuladores –para colmo llamados Gotham- que se dedican a analizar valores que coticen a un precio exagerado y así apostar contra ellos para ganar dinero, resulta que son capaces de descubrir un fraude que a todos los demás se les había escapado. Y hay detalles del fraude (como el dinero exacto ingresado por contratos con ayuntamientos cuyas cifras son públicas) que no son difíciles de descubrir a poco que haya un poco de interés. Por supuesto es muy triste concluir que tanta gente no haya hecho bien su trabajo y alguien que actúa sólo por egoísmo sí lo haya hecho pero es algo que hemos visto muchas veces: la mayoría de objetos que tenemos y nos gustan (desde el frigorífico al móvil pasando por los vaqueros) existen porque alguien creyó que iba a ganar dinero fabricándolos y comercializándolos, no por nuestra comodidad o por el futuro de la humanidad. Decir que lo que mueve el mundo es el interés suena fatal pero a mi juicio es verídico y precisamente por eso tiene tanto valor todo lo que se hace sin buscarlo.

Hablando de intereses egoístas que provocan cambios… llevo unas semanas en un pueblo de la Costa del Sol, una zona que conozco muy bien y en la que he sido testigo de muchas transfomaciones (por ejemplo de sorprenderme de ver tantos niños de tez inglesa hace 15 años he pasado a sorprenderme de ver a tantos de tez árabe ahora) entre los que está la percepción de los últimos grandes movimientos de la economía española: la primera vez que vine fue en 1997 y la burbuja inmobiliaria acababa de empezar, los siguientes años pude comprobar el despilfarro del ayuntamiento con los ingresos extraordinarios de tanta compraventa de viviendas y recalificaciones, la gente a la que le bastaba trabajar unos pocos meses al año en A para luego seguir en B y cobrar el paro a la vez, las promociones cada vez mayores impulsadas por créditos sobre todo de cajas de ahorros, el beneficio de los “pasapiseros”, camareros preguntándome por la bolsa… en fin, esa sensación de riqueza que alcanzó su cúspide en 2007 y que tan falsa era. Luego con la crisis de repente muchos descubrieron que no tenían ahorros y sí deudas, y no sólo las personas: también las empresas, los ayuntamientos…

Ahora las cosas están mejor que hace un par de años –cuando había estado por última vez- porque se ha recuperado algo el turismo nacional pero no es como antes: los “todo incluido” de los hoteles reducen las ventas de las pymes locales, los turistas vienen por espacios de tiempo más cortos y gastan menos y durante el resto del año apenas hay actividad. La construcción no remonta y el gasto público sigue recortándose a pesar de los mayores impuestos ya que las deudas ahogan a todas las administraciones. En resumen, en un municipio de costa se pueden ver prácticamente todos los errores de la economía española: malos gestores públicos, el lastre de la deuda sin control, corrupción a todos los niveles, falta de diversificación tanto en ingresos como en sectores productivos y creadores de empleo… Sin embargo el ambiente en julio es optimista, nada que ver cuando se visitan los pueblos del interior en invierno como he hecho alguna vez. Y es que las tasas de paro andaluzas prácticamente no tienen parangón en el mundo desarrollado y si bien en las zonas turísticas se sigue viendo –en esta época- mucha alegría consumista, no parece sea posible a corto plazo resolver el problema de la falta de puestos de trabajo y de los bajos ingresos, tan necesarios para apoyar ese consumo. Exactamente lo que ocurre en todo el país incluso ahora que toca recuperación estadística.

Y en los mercados, por fin tocó corregir algo en los EUA, una vez empezada allí tras la festividad del 4 de Julio la temporada vacacional. Y como me vengo temiendo hace tiempo, una simple corrección allí se ha magnificado en las bolsas eurozoneras en las que la confianza en la subida eterna del precio de las cotizaciones no es tan firme, con ligeros repuntes incluso de las primas de riesgo periféricas haciendo una parada en su tendencia bajista. Nada que no fuera esperable. Sin embargo, hay ciertas noticias sobre bancos en Europa que inquietan un poco y se salen del guión de la típica volatilidad de verano: que si una corrida bancaria en Bulgaria, que si un banco austriaco que un día se desploma en bolsa, que si otro francés recibe una multa millonaria, que si otro portugués que no es tan santo… No soy al único al que todo esto no deja indiferente, el analista Pablo García (Carax Alphavalue), generalmente alcista, también afirma: «Me preocupan los bancos: multas, profit warnings, stress test…todo comienza a inquietar». Aunque probablemente no cambie el optimismo que existe en los mercados financieros (más por la liquidez que por la economía por supuesto), todo esto puede amargar el verano a más de un gran inversor. Por otra parte, empieza el test de la presentación de resultados empresariales del último trimestre en los EUA.

Como imagen hoy traigo una previsión pero que tiene visos de cumplirse: el aumento de personas mayores de 60 años en el mundo

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