El barcelonés Estanislao Figueras y Moragas fue el primer presidente de la Primera República Española, entre febrero y junio de 1873. Tras acceder a la presidencia la crisis económica, las intrigas políticas (incluso dentro de su propio partido) y los problemas con una Cataluña separatista llevaron al señor Figueras a decir, según parece, el 10 de junio de 1873, en una reunión:

“Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros.”

Y tras aquello, sin avisar a nadie y siendo aún presidente, se subió a un tren en Atocha y se fue a París dejando a todos colgados. Vamos, algo que han hecho miles de españoles los últimos años cansados de la situación española pero que nunca hizo nadie con un cargo tan importante. Aunque vistos los problemas de entonces y de ahora, podría volver a pasar… Y es que puede que estemos viviendo momentos históricos en España, incluso se habla de una segunda transición. Yo no soy tan optimista (nada importante ha cambiado en este país ni aún con la peor recesión en decenios) pero me asombra que los más “pro-sistema actual” sean tan inmovilistas. Toda reforma que se quiera hacer en este país pasa por una nueva –o renovada- Constitución, en esta legislatura PPPSOE aún tiene 2 terceras partes del Congreso por lo que podrían hacer una reforma suave de la anterior e intentar calmar las ansias más radicales. En lugar de eso no cambian nada y se arriesgan a perder esa mayoría tras las generales de finales de 2015: o se mueven ahora o posiblemente nadie tenga suficientes apoyos como para modernizar nuestra Constitución, algo que creo es muy necesario. Hay miedo al cambio y se prefiere mantener como sea un sistema que cada vez convence menos.

Con la economía ocurre lo mismo. Creo que en España, y en general en todo el mundo desarrollado, hay mayoría de inmovilistas porque hay demasiado miedo a perder lo que se tiene (que es mucho) pero hasta el “jefe” de la institución más antigua que aún sigue vigente –la iglesia católica- avisa: “Nuestro sistema económico mundial ya no se aguanta”. Aunque es un poco extraño que pida cambios justo el que manda en una institución a la que tanto le cuesta hacerlos, lo cierto es que no le falta razón. Nos estamos resignando a vivir del crédito hasta el punto que las autoridades financieras mundiales –los bancos centrales- toman todas sus medidas pensando en su crecimiento y los gestores públicos asumen como normal gastar más de lo que ingresan mientras las crisis cíclicas –a las que también nos resignamos- van reduciendo los avances sociales porque los estados sólo pueden ofrecer a unos ciudadanos lo que recaudan de otros ciudadanos y si no pueden por reducción de la actividad económica (crisis) o por cambios demográficos, sólo les queda endeudarse más. Además, en Europa seguimos con una visión decimonónica creyendo que somos el centro del mundo cuando cada vez pintamos menos. Para mi no hay duda que lo que ha pasado con el desarrollo manufacturero chino en los últimos decenios (cientos de millones de personas viven muchísimo mejor a costa de millones de europeos que viven algo peor) es sólo el comienzo de un proceso en el cual nos convertiremos en un continente envejecido con menor calidad de vida en una economía basada casi en exclusiva en el sector servicios y con una moneda que no tiene éxito como divisa de reserva mundial por lo que incluso como centro financiero nuestro camino será la decadencia. Eso también implica que posiblemente un país turístico como España tenga quizás más futuro a largo plazo que otros países europeos que creen que van a poder vender sus manufacturas por el mundo como hasta ahora.

Y todo eso, sin tener en cuenta el problema del crudo. Christophe de Margerie, director ejecutivo de Total, explicó recientemente como ve las cosas:

“Nosotros no lo sabemos todo, pero de reservas de petróleo y de producción sabemos mucho. Y es nuestro deber decir claramente que la industria no puede producir mucho más de 90 millones de barriles al día. Lo que ocurrirá muy pronto es que el suministro de petróleo no cubrirá la demanda. Hay reservas de crudo, pero hará falta invertir varios miles de millones de dólares para poder conseguirlas”.

Es decir, que aunque la economía acelere su crecimiento el problema de suministro energético –o del alto coste de garantizarlo- será un lastre dada nuestra exagerada dependencia al crudo.

Y con esto enlazo con la actualidad más cercana y con el primer párrafo: las malas políticas (que nadie olvide su evidente relación con la economía) siempre tienen malas consecuencias. Y lo que se hizo en Iraq hace 11 años y lo mal que se gestionó la situación posterior ha generado, además de un tremendo aumento de la deuda norteamericana por el dinero derrochado allí, un estado fallido que podría no garantizar que sus reservas de petróleo lleguen a los consumidores europeos, mucho más dependientes de Oriente Medio que los EUA. Vamos, que de nuevo Europa lleva las de perder en este asunto.

En los mercados financieros estos días ha pesado esta amenaza yihadista sobre el petróleo iraquí (la población no le interesa a nadie, de hecho el país lleva meses casi en guerra civil pero mientras no ha habido miedo de perder el suministro de crudo ni los medios se acordaban de Iraq) y las tensiones por el gas ruso pero no han podido contra la habitual presión alcista por los vencimientos hoy de los futuros de Junio y sobre todo contra el mensaje optimista que dio la FED el miércoles dando por hecho que la subida de tipos no será cercana. Esto ha llevado al S&P500 a marcar una vez más nuevos máximos históricos. Por otra parte, hoy Moody’s tiene previsto publicar su informe sobre España y podría revisar de nuevo al alza el rating desde Baa2 con perspectiva positiva, al mismo nivel que S&P pero un escalón por debajo de Fitch. Ahora ya no parece haber ninguna prisa en reformar las agencias de calificación, como andan subiendo ratings… Como imagen una prueba de cómo es la deuda el motor de la “recuperación” económica, en este caso en los EUA. Tras el boom por los créditos inmobiliarios (que poco a poco se están recuperando) está habiendo otro boom de los créditos para comprar automóviles… Hemos creado una sociedad de consumo donde los consumidores no tienen suficiente capital y deben recurrir al endeudamiento para mantener el chiringuito funcionado… ¿Cuánto tiempo más durará esto?

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