Estás endeudado. No llegas a fin de mes porque no eres capaz de hacer frente a las cuotas de tus deudas.

Pensabas que no tendrías problema en pagar esa deuda pero la realidad ha sido mucho más dura.

No eres feliz, cada día lo pasas mal y tu vida empeora las de los que te rodean con tus preocupaciones.

Para ponerle fin a esta situación solo hay dos soluciones:

Te puede parecer de sentido común pero en muchas ocasiones lo que no hacemos es precisamente lo que es de sentido común.

No hay soluciones sencillas

Si quieres acabar con tus deudas tendrás que ponerte manos a la obra. Y ya te digo que no será sencillo pero la recompensa vale la pena todo el esfuerzo.

Lo ideal es comenzar a atacar el préstamo con el tipo de interés más grande para así pagar menos. Sin embargo, también puede ser una buena idea empezar con el préstamo que tenga la cantidad más pequeña, sin mirar el tipo de interés.

Utiliza el método que mejor se adapte a ti. Cada persona tiene sus características y cada caso es distinto así que no es posible dar recetas genéricas.

Sin embargo, más que el método que utilices es que aproveches esta situación para cambiar a mejor aspectos de tu vida.

Te has equivocado pero eso no es malo. Desde ese acto erróneo tienes la oportunidad de crecer y de desarrollar tu madurez.

La clave, en este caso, es acabar con tu ego. Más que acabar con tus deudas. El ego es lo que no empuja constantemente a compararnos con los demás, a tener más cosas y a gastar más dinero.

Y el ego crece cuantas posesiones materiales tienes. El ego se alimenta de sí mismo. Compras más por culpa de tu ego y quieres más cosas porque tu ego aumenta.

Puedes gastar todo el dinero que quieras en aquellas cosas que más te gustan o que más importantes te parecen. Pero claro, eso implica que debes reducir tus gastos en el resto.

El problema es que gastas de más en todo, en lo que te importa y en lo que no, provocando que tus deudas no paren de crecer.

Es realmente difícil escapar a la influencia del ego. Hay casos ahí por donde mires…

A todos nos gustan las cosas buenas. Tener una autoestima alta es bueno y nos hará tratarnos lo mejor que podamos.

Sin embargo, no hablo de ese “ego sano” sino del, lo podemos llamar así, “ego malo”. El que es caprichoso, impaciente e indisciplinado.

Ese es el ego que tienes que matar, estás endeudado hasta las cejas por su culpa. Así que acaba con este dichoso “ego malo”, es decir, deja de compararte con los demás y asume tus errores.

Existe una solución

No es una tarea sencilla. Requiere que dejes de lado cosas a las que tal vez ya estés acostumbrado y te cueste prescindir de ellas. Tu gimnasio, tu restaurante favorito, tu tarjeta VIP…

Pero de lo que se trata es que asumas tu situación y seas consciente de que así no puedes continuar y, por lo tanto, cortes lo antes posible con tus gastos superfluos y dejes de endeudarte.

En resumen, mata a tu ego…o hazlo pequeñito.

Al principio cuesta pero luego te sentirás mucho mejor. Con una vida más ligera sin tanto “equipaje”.

Comienza a disfrutar de la libertad

Lo más importante de acabar con tus deudas es que serás mucho más libre para hacer realmente lo que quieras.

Al acabar con tu ego y tener una vida basada en lo que realmente necesitas y no solo en gastos superfluos estarás caminando hacia la buena dirección.

Así que no lo dejes más y empieza desde hoy a “matar a tu ego”.

Artículo proporcionado por Dinaru, la herramienta para ahorrar gratis y sin esfuerzo