El origen de la crisis financiera estuvo en que el grueso del dinero circulante estaba invertido en activos y la bajada de precio de estos activos impidió recuperarlo. Si a eso sumamos que del capital invertido sólo una pequeña parte era real (puesto que la mayoría era deuda de la que se esperaba un beneficio en el futuro) el patrimonio en muchos casos pasó a negativo: desde la persona que debía 300 mil euros y sólo poseía una vivienda valorada en 200 mil al banco que prestó 300 mil euros que no tenía con el aval de esa misma vivienda. Es una simplificación pero creo queda claro el concepto: no es lo mismo tener dinero que tener unos activos que hoy pueden transformarse a un precio y mañana a otro. Si estamos invertidos en algo que tiene un valor muy superior al real nos creemos más ricos de lo que realmente somos y acostumbramos nuestros gastos a esa ilusión generando crecimiento económico e ingresos reales, por eso hay tan poco interés no sólo en pinchar las burbujas, incluso en racionalizar el precio de los activos ya que a mayor precio, mayor riqueza. Así es nuestro sistema económico: lo positivo no es que por ejemplo una acción o un piso valgan lo que deben valer sino un poco más y sobre todo que el valor aumente. Y las autoridades políticas y económicas desde luego están comprometidas en intentar por todos los medios que esto sea así: hemos visto muchas medidas estos años intentando frenar las caídas bursátiles –por ejemplo vetando las posiciones cortas- pero ninguna para evitar las excesivas subidas. De hecho el equivalente a prohibir las ventas sin papel sería prohibir el comprar sin dinero y sin embargo el pedir créditos para comprar acciones está en máximos históricos en los EUA en la actualidad. Es decir, hay intervencionismo pero sólo hacia un lado.

Con el mercado inmobiliario español ocurrió lo mismo: hace unos años el alto precio de los pisos era un problema social grave que tanto PP como PSOE evitaron solucionar porque la burbuja inmobiliaria generaba ingresos a ayuntamientos, comunidades autónomas, hacienda central… y por supuesto a las entidades financieras y además reducía las cifras de paro. Como nuestros políticos sólo gobiernan pensando en el corto plazo, ¿cómo iban a cambiar eso? Todos hemos visto las consecuencias y ahora lo que es grave –nos dicen- es que no aumente el precio de las viviendas. Es más, el gran problema –nos dicen- es que no suban más los precios de todo. Pero a la vez –nos dicen- es una buena noticia que los salarios hayan bajado. Incomprensible que se busque una devaluación interna como alternativa a la devaluación monetaria -que se utilizó por ejemplo en 1994- para salir de la crisis y no hayan visto que eso iba a hundir el consumo interno y por tanto los precios. Era esperable, y de hecho todos los países rescatados/periféricos han pasado –o están pasando- por épocas deflacionarias; lo que no lo ha sido tanto fue la capacidad de esas economías de luchar contra la crisis aumentando las exportaciones en un movimiento empresarial muy hábil que se ha convertido prácticamente en el único factor que sumó en el PIB de 2013 en todos ellos y que en España además tuvo como aliado al turismo (como viene pasando desde hace años por otra parte). De hecho, la hostelería es el sector que más empleo creó en abril con diferencia.

El otro gran avance económico de la sociedad española estos años, motivado mayormente por el cierre del grifo del crédito bancario pero que no deja de ser por ello positivo, es la reducción de las deudas:

Comparemos esto con la subida de la deuda pública

Y sumemos a ese endeudamiento masivo al que nos han obligado que la estructura política no se ha reducido, que las alzas impositivas han hundido el consumo, que las decenas de miles de millones gastadas en el sistema financiero han reducido al mínimo las inversiones productivas, el desfase permanente entre ingresos y gastos etc. Y que cada uno decida si la recuperación en algunos datos macro y la mejora del rating es fruto de los dirigentes políticos que hemos padecido los últimos años o a pesar de ellos.

En cuanto a los mercados esta semana, algo de volatilidad intradiaria pero poco movimiento real. La fuerte bajada de lacontrovertida tasa de paro USA el viernes pasado acerca la fecha –en teoría octubre- en la que se acabarán las QE de la FED pero las bolsas aguantan –salvo algunos valores de los que ya avisamos aquí como Twitter– gracias a una buena temporada de resultados y a que aún sigue habiendo una multimillonaria inyección mensual de liquidez de la FED. Y en las bolsas de la €zona las subidas están frenadas por la situación ucraniana pero las bajadas también gracias a las mejoras en las perspectivas económicas y la rebaja en las rentabilidades de la deuda. No obstante, por estacionalidad ha empezado un periodo de varios meses en el que es mejor estar fuera de la bolsa, me sigue preocupando mucho lo cara que está Wall Street –especialmente el Nasdaq- y no veo comprensible tanta confianza en BCE –ya que otro mes más no ha hecho nada a pesar de lo alto que está el €- así que recomiendo prudencia. Lo que ocurre es que según pasan meses sin que BCE haga algo, más se descuenta que lo hará en la próxima reunión –la de junio, justo antes del verano- y como la bolsa vive de expectativas la tendencia alcista sigue intacta… de momento.

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