El lunes acaba el primer trimestre del año, 3 meses en los que han pasado muchas cosas tanto en economía como en mercados financieros pero de los que es difícil extraer conclusiones que puedan darnos pistas definitivas sobre el rumbo del año. Las grandes cifras macro en general confirman el consenso de finales de 2013: el pasado fue un muy mal año, el de peores datos en España y la €zona, pero su final y el comienzo de 2014 muestran una mejora, en los EUA la reducción del déficit presupuestario no ha provocado un cambio en la favorable tendencia de la tasa de paro oficial y los beneficios empresariales siguen de buena salud, China sigue estando en boca de todos por un supuesto brusco ajuste que no llega y queda en una leve ralentización, al menos de momento, y Japón sí que está defraudando al igual que Rusia cuyas perspectivas se han resentido debido al conflicto diplomático que mantiene con Occidente. No obstante, el resto de grandes emergentes han salvado el trimestre tras rebotar con fuerza en marzo.

En cuanto a los mercados financieros, la bajada de la rentabilidad de la deuda de los países europeos “periféricos” hasta niveles no vistos en años es una gran noticia para las finanzas públicas y los bancos de la €zona mientras que el repunte de la deuda norteamericana ha resultado ser muy moderado a pesar de que el taper marcha a buen ritmo y podría acabarse en otoño (lo que, según se deduce de la última reunión del FOMC, implicaría subidas de tipos el primer semestre de 2015). Eso fortaleció al $ aunque su debilidad es una de las tónicas de este año. Las materias primas han mostrado un comportamiento alcista se supone que por la confianza en la recuperación económica global (excepto el oro que marcó máximos de 7 meses por rebote tras 3 años de caídas y la crisis ucraniana) pero los problemas de los emergentes han revertido las subidas destacando el fuerte retroceso del oro y la plata las 2 últimas semanas.

Este trimestre se marcaron nuevos máximos históricos en 2 de los 3 principales índices bursátiles norteamericanos así como en el Dax alemán pero salvo en Wall Street –el S&P500 los marcó hace 7 días- no hay demasiado optimismo en estos momentos. El Nikkei japonés ha recortado parte de sus ganancias de 2013, la bolsa china no levanta cabeza, el resto de emergentes sigue con su tendencia bajista iniciada en su mayoría hace 10 meses y las bolsas de la €zona, tras mucha volatilidad que incluye que casi todas superaron los máximos de 2013, van a cerrar marzo con un balance discreto. Y eso que esta semana BCE ha vuelto a prometer más acciones (veremos el 3 de abril si son algo más que palabras). No obstante, quizás en un entorno de desinflación como el actual con tipos de interés en mínimos históricos, se deberían contener las expectativas de revalorización de las bolsas. Hace años una subida menor del 10% parecía un fracaso, hoy un 5% anual o un buen dividendo ya es bastante más de lo que renta un bono basura. Otro tema es que merezca la pena el riesgo, claro.

El Ibex, a pesar de la euforia de esta semana, se ha visto poco beneficiado de todas las mejoras en las previsiones y todas las declaraciones favorables respecto a la economía española que últimamente son unánimes, ni siquiera a pesar de la mejora de la prima de riesgo ni del continuo flujo de dinero extranjero. En teoría lo tiene todo a favor dado el enorme peso de los bancos en el índice y lo bien que les debería estar yendo tanto por las ayudas contables como fiscales además del enorme beneficio que tienen por sus grandes carteras de deuda pública. Algo no encaja: quizás es la mala situación actual de la economía española (por mucho que las perspectivas sean mejores cada trimestre), quizás el miedo a un estallido social o incluso a un conflicto independentista o la debilidad de un valor de mucho peso como Telefónica… quién sabe, el Ibex es así, lo mismo en unas pocas sesiones despierta con fuerza. Yo sigo pensando que el peligro es que estalle la burbuja de Wall Street –y sobre todo de sus valores de internet- y su influencia nos salpique y tumbe. De hecho, como imagen os traigo superpuestos el gráfico actual del S&P500 y del índice bursátil japonés Topix de hace unos años donde se ve lo que ocurrió a los pocos meses de empezar el táper el Banco de Japón como ahora está haciendo la FED, ¿ocurrirá lo mismo?:

Cambiando de tema, ahora que llega fin de mes yo, que tengo la costumbre de fijarme en detalles que en general no encuentro en los medios, me pregunto: ¿Pagará Ucrania, que no ha reconocido la pérdida de Crimea, el sueldo de los empleados públicos y las pensiones de los que residen allí? ¿Les pagará Rusia puesto que los considera rusos, cobrarán dos veces? Parece un tema baladí pero es una prueba más de todos los cabos sueltos que hay en esta “reorganización”. El mayor problema lo tiene Ucrania que ha perdido población, territorio, edificios públicos, barcos… pero sigue teniendo la misma deuda que antes. Es decir, es como perder una habitación de la casa, los ingresos de un miembro de la familia pero seguir pagando la misma hipoteca. Lo peor para mi no es el conflicto geopolítico sino que al final el sobrecoste caerá sobre los ciudadanos ucranianos. Puede sea momento de negociar pidiendo compensaciones económicas a Rusia a cambio de aceptar los hechos consumados en lugar de aplicar sanciones que perjudicarán a todos. Este tema no se debería menospreciar.

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