Uno de los listados que más espectación me produce todos los años, para ver si de una vez me han incluido en él, es el que publica Forbes con los millonarios. El Lunes salió y debido a algún error que desconozco, mi nombre no aparecía en, así que como español que soy, en mi cabreo clamé venganza. No soy el único ya que el año pasado un jeque demandó a ‘Forbes’ por subestimar su fortuna.

El príncipe saudí Alwaleed bin Talal, uno de los hombres más ricos del mundo, ha presentado una demanda por libelo contra la revista estadounidense Forbes por considerar que ha subestimado su fortuna en 9.600 millones de dólares (7.238 millones de euros), revela el diario británico The Guardian.

El pasado marzo la publicación situó al príncipe en el puesto 26 de la lista de las personas más ricas del planeta, con una fortuna de 20.000 millones de dólares (15.080 millones de euros).

Sin embargo, el príncipe Saudí, con participaciones en numerosas empresas, ha insistido en que el valor de su patrimonio está en torno a 30.000 millones de dólares (22.620 millones de euros).

En mi caso no voy a presentar ninguna demanda, simplemente voy a poner los datos de Forbes en duda y además apoyándome en un artículo del Washington Post (que traduzco casi literalmente), del cuál podemos sacar interesantes lecciones sobre lo difícil que es valorar y comparar activos.

Partimos de que la lista Forbes coloca en el número uno a Bill Gates con 76 mil millones dólares, delante de Carlos Slim de México (72 $ mil millones) y Amancio Ortega ($ 64,000,000,000). La lista Forbes calcula la riqueza en términos de activos totales, y que es sin duda una manera razonable de hacerlo, dado que los multimillonarios de hoy en día son de naturaleza global. Pero también vale la pena considerar las diferencias geográficas. Si Gates, compra la mayor parte de sus bienes y servicios en los Estados Unidos, pero Carlos Slim consume la mayor parte de sus bienes y servicios en México, Slim seguramente sería el más rico del mundo puesto que su poder adquisitivo también lo sería, ya que le dan mucho más por un dólar en México.

El investigador Branco Milanović ha realizado un estudio en el que calcula la riqueza de los multimillonarios evaluando el poder adquisitivo nacional. Para hacerlo, asume que su riqueza genera unos intereses del 6 por ciento anual (este valor es discutible, pero me parece sensato), lo que equivale a su ingreso anual y luego se divide esa cantidad por los ingresos medios anuales de su país de origen.

Para comparar,  veamos la lista que publica Forbes.

Así quedaría (liderada por Carlos y Amancio) si evaluamos el poder adquisitivo en el país de origen.

Y por último, el listado de personas más ricas en la historia, medido por poder adquisitivo en su país de origen.

¿Conclusiones?. Sigo sin aparecer en la lista así que tendremos que añadir algún factor más que ajuste el ranking hasta que logre lideralo, quizás basándonos en aquello de que es más rico el que menos necesita o contando a los amigos como tesoros. Lo que está claro es que realizar valoraciones es algo tremendamente complicado y hacer comparaciones todavía más, tanto en la lista Forbes como en cualquier indicador económico que examinemos.