El otro día, charlando con el presidente de una escuela de finanzas, habitual colaborador en medios de comunicación y economista, me decía: “En renta variable una cartera diversificada en un escenario temporal amplio tiene poco riesgo”. No me sorprendió, desde el inversor novato al más especializado, la impresión que se tiene es esa y por lo tanto es la inversión ideal a largo plazo. No dudo que para un fondo de pensiones, gestionado con inteligencia y habilidad –la excepción como veremos más adelante- por buenos profesionales (que cobran comisiones por ello, claro), eso pueda ser cierto pero para el inversor anónimo, eso de comprar y esperar que pasen los años no es una buena opción. Y si no, que se lo digan al japonés al que le comentaron lo mismo de la bolsa de su país hace 25 años o al que hizo caso a las recomendaciones bursátiles sobre bolsa de finales de 2007 (basta con ver la página 38 de este informe).

La renta variable tiene tanta volatilidad que es el producto ideal para inversiones a corto plazo y precisamente por eso tiene mucho peligro como hemos podido comprobar en el caso del Ibex con los bruscos movimientos bajistas que hemos vivido desde 2008. Es irresponsable aguantar una posición fiándose del mantra de que a largo plazo acabará subiendo mientras cae de 16 mil a 6 mil en 5 años como pasó de 2007 a 2012, aunque no se haya comprado en máximos: es mucho dinero que se deja de ganar incluso si alguna vez vuelve a 16 mil. Pero es que además, el Ibex es una gran mentira, ningún inversor individual invierte a largo plazo –más de 10 años- con una posición en el Ibex, lo que hace es construir “una cartera diversificada en un escenario temporal amplio” con diferentes valores. Precisamente elaborando el artículo del otro día sobre Terra encontré recomendaciones de bolsa del año 2000 con carteras diversificadas que hubieran –y seguramente lo hicieron- arruinado a quien las siguiera pero no voy a irme al peor ejemplo sino simplemente a comparar la evolución del Ibex desde que acabó el siglo XX, en diciembre del año 2000 cuando ya hacía meses (ese año cayó el 22%) que la bolsa estaba bajando -puesto que había estallado la burbuja puntocom- copiándolo de un periódico de la época (que aún lo convertía a pesetas):

Como se puede apreciar, el índice cerró el siglo pasado en 9.130 y si lo comparamos con cómo cerró el año pasado: 9916 –tras una subida en 2013 superior al 20%- algo de beneficio hay. Debemos sumar lo que el Ibex descuenta por dividendos pagados pero también debemos restar la inflación y las comisiones de custodia, es decir, la rentabilidad en lo que llevamos de siglo/milenio es muy inferior a la que hubiéramos obtenido comprando un bono de largo plazo emitido por el Tesoro español o incluso, siendo más conservadores, comprando cada año 1 letra del Tesoro a 1 año. Pero repito, no creo que nadie invierta en el índice, lo que hace es invertir en valores (que por cierto, no todos pagan dividendos todos los años ni mucho menos). De los 35 valores de finales de siglo sólo quedan 15 en el Ibex, 10 ya no cotizan (por OPAS de exclusión algunas, otras porque han dejado la bolsa española, otras por absorción: Aguas de Barcelona, Altadis, Carrefour, Dragados, Hidrocantábrico, Sogecable, Telepizza, Terra, TPI y Unión Fenosa), 1(Amadeus) dejó de cotizar y luego volvióy 9 siguen en bolsa española pero no en el Ibex (Acciona, Aceralia –hoy Arcelor-, Acerinox, Alba –hoy Corporación Financiera Alba-, Endesa, NH Hoteles, Prisa, Sol Meliá –hoy Meliá Hoteles-y Zeltia)

Podemos imaginar, en pos de la diversificación, varios supuestos, dejando claro que es un ejercicio teórico –y laborioso– pero podemos colegir que:

Esta cartera convertiría los 35 mil € iniciales en 40.275, es decir, un +15% en 13 años, tampoco nada espectacular. Sin embargo, es curioso que si eliminamos la exitosa inversión en Red Eléctrica, el resultado sería pérdidas de 4.350€ o un -12% tras 13 años de inversión dejando claro lo arriesgada que es la bolsa y lo que influye un pequeño factor en todo. También es una prueba más en contra de la mayoría de analistas ya que el valor más rentable de este siglo en el Ibex es uno considerado “refugio” como REE y sin embargo, los más recomendados por todos (los dos grandes bancos y Telefónica) arrojan  pérdidas. Así pues, ni el asesoramiento especializado ni la diversificación ni el largo plazo garantizan ni una alta rentabilidad ni un bajo riesgo. De hecho, la decisión de elegir en una cartera como representante del sector eléctrico a Gas Natural o a Red Eléctrica lo cambia todo o si hubiéramos decidido ponderar más los bancos –todos con resultado negativo- en nuestra cartera cambiaría totalmente el signo de nuestra inversión.

Dos datos más:

PD – Ya que me lo curré, os dejo mi investigación sobre los otros valores que pertenecían al Ibex a finales del siglo pasado y que ya no están en  la bolsa española o han cambiado de nombre: