El viernes tuve la sensación de vivir un deja vù, ese palabro que se utiliza para describir la sensación de haber vivido ya en el pasado algo que ocurre en el presente:

Otro tema que se repite periódicamente en el foro es que alguien critica a un incendiario forero porque desde hace unos meses se dedica a intentar obtener beneficios especulando con derivados del €/$ y el argumento principal que se alega es que no aporta nada. A mi también me han criticado porque, como tantos otros, intento aumentar mis ingresos comprando y vendiendo. Es falso que no aporte nada: toda actividad económica es positiva para todos porque genera impuestos, ingresos que se transforman en ahorro y consumo lo que, en definitiva, se traduce en más empleo. Y no considero que tenga connotaciones negativas el negociar futuros de la bolsa alemana o el cambio del yen con la libra a la escala en la que cualquier persona se mueve (otra cosa es la especulación sobre un determinado bien básico que puede hacer un banco de inversión que copa un alto porcentaje de la negociación). Pero incluso en el improbable caso de que alguien pudiera encontrar una relación entre los problemas de España –o del mundo- y el hecho de que mucha gente se busque su libertad financiera desde el ordenador de su casa utilizando los mercados financieros, resulta que si nos ponemos tikismikis casi cualquier profesión tiene connotaciones negativas y no hace falta irse a las profesiones ilegales: los estanqueros venden productos cancerígenos, los camareros sirven bebidas que pueden producir cirrosis, los camioneros se pasan su jornada laboral empeorando la salud de nuestra atmósfera con su emisión de gases tóxicos, un minero puede que extraiga un metal con el que puede se frabrique la bala que matará a un niño… Podemos, reduciendo al absurdo, criticar casi cualquier actividad humana destinada a ganar dinero.

Y es que la cuestión es esa: la mayoría de la gente trabaja para ganar dinero y el obtenerlo ya es un motivo en sí mismo. La mayoría dejaría su actual ocupación remunerada si le tocaran unos millones de € en la Loto, prueba irrefutable de que la mayoría trabaja para obtener ingresos. Por eso yo no puedo juzgar -criticar sí- a los periodistas de Canal9 que tragaron con prácticas impropias del periodismo a cambio de una nómina, porque nadie sabe qué hubiera hecho en la misma situación ni creo que los habitantes de Rota sean belicistas porque están contentos al estar aumentando el contigente militar norteamericano en la base ya que calculan que eso mejorará la economía del pueblo ni que todos los españoles seamos culpables por las empresas de capital público que fabrican y venden armamento por todo el mundo; y los miles de agricultores extremeños que cultivan tabaco piensan en obtener bienes para sus familias y no son responsables de las enfermedades pulmonares que las sustancias que ayudan a fabricar puedan causar en un futurible consumidor. Cada uno tiene su propia moralidad y su propia excusa para justificar cualquier hecho y acallar su conciencia (desde unos cuernos a su pareja a no pagar impuestos pasando por votar a un corrupto) pero a la vez qué fácil nos resulta a todos juzgar al prójimo. Yo no podría trabajar fabricando armas, mi libertad financiera –esa que entre otras cosas me permite ser políticamente incorrecto cuando escribo- no vale la muerte de nadie pero soy consciente que la industria del armamento emplea a millones de personas en todo el mundo que viven de ella y aunque estoy convencido que es algo negativo –mucho más que el supuesto daño que pudiera hacer cualquiera de nosotros comprando y vendiendo $- no podemos saber si el hijo de un obrero de una fábrica de cañones utilizará los fondos que su padre ha invertido en su educación –obtenidos por colaborar en la creación de un arma mortífera- en encontrar la cura contra la diabetes. Quién sabe.

En cuanto a los mercados esta semana, tras salvar la anterior con un buen rally de viernes, el lunes Europa tuvo dudas pero Wall Street impuso su ley -¿otra vez la teoría de que los malos datos retrasarán el taper y por eso hay que comprar?- y febrero ha colocado a los índices europeos en positivo de 2014 destacando estos días la debilidad del Ibex -sin razón aparente- en comparación a otras bolsas. Impresionante la fuerza alcista del Nasdaq que ha marcado nuevos máximos no vistos desde la burbuja puntocom del 2000, impresionante cómo de repente la “crisis” de los emergentes ha casi  desaparecido de las noticias en los medios económicos, impresionante el rebote este año del oro, el crudo y algunas materias primas… y todo esto sin ningun nueva económica que sirva como excusa para las crónicas. Como imagen os traigo uno de los mejores gráficos que a día de hoy se pueden ofrecer sobre la evolución de la economía española aunque suponga un triste contraste con los récords de endeudamiento público:

Algunos Links.-