De noviembre de 2007 a marzo de 2009, en apenas 17 meses, el Ibex pasó de cotizar en 16.000 a hacerlo en 6.700 y menos de 10 meses después, en enero de 2010, llegó a hacerlo en 12.000. Muchos creyeron que la famosa ley del péndulo había funcionado y que, como suele pasar en los mercados financieros, a movimientos exagerados en una dirección determinada les suceden movimientos igual de exagerados en la contraria. Y estoy de acuerdo pero aún quedaba más y 30 meses después, en el verano de 2012, el Ibex llegó a cotizar algunos puntos por debajo de 6000. Luego vino un rebote que, con algún retroceso, ha llevado a nuestro índice al nivel actual. Este recordatorio lo hago porque la bolsa es un ejemplo perfecto de lo poco claro que es el futuro y lo equivocados que llegaron a estar los grandes inversores nacionales e internacionales, tanto al alza como a la baja.

En la opinión pública –o en este mismo foro- la situación es similar: ¿Cuántos creyeron tras la quiebra de Lehman Brothers que el sistema financiero global podía irse al garete? Muchos, ¿Cuántos pensaron a finales de 2009 que lo peor de la crisis ya había pasado en España? Muchos, ¿Cuántos creímos, antes del decidido apoyo verbal de Draghi, que en 2012 podría disolverse la €zona? Muchos. Y todos equivocados. Lo normal vamos ya que nadie conoce el futuro. Sin embargo, habiendo errado tanto optimistas como pesimistas y habiéndolo hecho tanto, según las épocas parece que unos hayan acertado siempre y van sacando pecho dependiendo de los vaivenes. Ahora está de moda burlarse de los apocalípticos, sobre el € que “menos mal que iba a desaparecer” cuando su valor se fortaleció mucho en 2013, de la bolsa que “menos mal que iba a desplomarse” cuando subió más de un 20% el año pasado, de la prima y la baja rentabilidad de los bonos que “menos mal que íbamos a quebrar”… y es que parece que no tenemos memoria.

Lo primero, la €zona podría disgregarse y el € subir de precio porque se descuente que el € sería la moneda de Alemania y de los países más fuertes ya que si alguien se va de la €zona, se supone serán los más débiles. En cuanto al Ibex, tras 3 años de caídas por fin ha subido, ¡gran cosa! Y aún debería subir casi un 60% para volver a máximos históricos cuando Wall Street o el Dax ya superaron esa cota en 2013. Además, como se puede ver en este gráfico de bolsaanna lo que está pasando estos días es lo normal de cada comienzo de año desde 2009: empezar muy fuerte:

Por otra parte, la prima está ahora más alta que cuando en mayo de 2010 un tal Feito dijo que España estaba quebrada y que no podía colocar deuda “ni al 18%” y muchos –incluso en este foro- lo creyeron. Los tipos de interés están en mínimos históricos, tanto oficiales como los de los bonos basura, así que ya es hora que eso haya trascendido al bono español (y al italiano, griego, luso e irlandés, que parece que esto sea mérito sólo nuestro). Y me alegro, y ojalá todo desde aquí vaya a mejor, sobre todo la vida del español medio pero tengamos memoria: Grecia suspendió pagos de su deuda pública, la bolsa arruinó a mucha gente, la deuda pública española va camino de superar el 100% respecto al PIB, Chipre incautó dinero a los depositantes –y algunas cajas españolas también con productos engañosos- e instauró un corralito, España tiene 6 millones de parados… yo nunca he sido apocalíptico pero sí cauto y estos años han pasado los suficientes sucesos lo suficientemente graves como para ser muy prudentes a la hora de lanzar las campanas al vuelo y burlarse de quien es pesimista. Y los riesgos son enormes por todas partes: posible estallido de la burbuja de Wall Street, amenaza de deflación, debilidad en los emergentes, malos datos franceses, alto desempleo español, desafecto de gran parte de la población europea hacia la €zona, la jubilación de la generación del baby boom en los EUA que amenaza sus débiles cuentas públicas etc. etc. Hay que tener esperanza pero no conviene olvidar que la situación sigue siendo delicada, especialmente en España.

En cuanto a los mercados, ya desde el lunes se vio fuerte a la bolsa europea y aunque por la tarde Wall Street tuvo la peor sesión del actual ejercicio, el martes tuvo la mejor (típica volatilidad de temporada de presentación de resultados empresariales) y el miércoles marcó nuevos máximos. En resumen, que tras las dudas de las 2 primeras semanas, vuelve la euforia justo esta semana en la que hay hoy vencimiento de opciones y de algunos futuros: nuevos máximos desde mayo de 2011 del Ibex, históricos del S&P500 y del Dax, el Nasdaq en niveles no vistos desde el estallido de la burbuja .com del 2000 y el sectorial bancario desde la quiebra de Lehman Brothers de septiembre de 2008. Y es que han sido los bancos los impulsores de este movimiento, en el lado norteamericano por los buenos resultados del Bank of América y en Europa por las filtraciones sobre las condiciones que deben cumplir en los stress test a la banca que más bien parecen “relax test” (se espera BCE reduzca las exigencias de capital de los bancos europeos hasta el 6 %, desde el 8 % estimado inicialmente). Por poner un pero, el destacable desplome del 40% que lleva en 2014 el Baltic Dry Índex, indicador de comercio mundial marítimo que quizás sólo esté corrigiendo parte de sus grandes subidas de 2013 pero que podría avisar de un crash en el líder de dicho comercio, China, y en su bolsa que es de las pocas que tuvo rendimiento negativo el año pasado y no ha cambiado de tendencia en lo que llevamos de enero. Su evolución podría ser uno de los obstáculos que amenacen el actual sentimiento -casi eufórico- alcista bursátil.

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