Llevamos años que la idea de una gran noticia positiva que se reciba de repente se circunscribe casi exclusivamente a las decisiones de los bancos centrales. Y eso no pasa sólo en los mercados, también para los ciudadanos: por ejemplo en España un dato de paro mejor de lo esperado está bien pero debe esperar varios meses para confirmar si es un cambio de tendencia, sin embargo la bajada de tipos, las LTRO´s o la decisión de no pagar a los bancos por el exceso de liquidez que depositan en BCE han tenido repercusiones casi inmediatas en la economía doméstica por la bajada del Euribor para los hipotecados y para frenar la sangría económica que ha supuesto el sector financiero para los ciudadanos ya que gracias a algunas de esas medidas han reducido su necesidad de ayudas públicas. Tal y como está montado el sistema económico mundial es vital que la crisis financiera acabe cuanto antes y que los bancos ganen dinero con su cartera de deuda pública y con su cartera de acciones –y se compense que siga aumentando su morosidad y sus pérdidas por su cartera inmobiliaria- es una gran noticia que está pasando ahora mismo en nuestro país aunque importe poco al ciudadano. Y es que nada ha cambiado: la “solución” que han decidido imponer para salir de esta crisis es aumentar de nuevo el crédito. Y el crédito se basa en 2 patas: la solvencia del banco y la confianza. Si esta crece, habrá dinero. Por eso hace años que digo que una de las mejores noticias que podría marcar un antes y un después en la evolución de la actual crisis financiera española –suya solución es la base para resolver la económica- es que un gran banco extranjero se mostrara interesado en adquirir alguna entidad financiera española. Eso significaría que hay dinero inversor final que está dispuesto no a comprar en bolsa o en deuda que pueden vender en cualquier momento, sino a invertir en el tejido económico del país, adquiriendo unos activos casi ilíquidos como los créditos morosos de una sociedad gravemente afectada por el desempleo o unas propiedades inmobiliarias para las que apenas hay mercado. Esto aún no ha pasado, se han visto a fondos (a los que injustamente se les denomina buitres) comprando activos aprovechando que tienen una liquidez que les falta a los demás para hacer una apuesta arriesgada a –teóricamente- bajos precios, pero no se ven inversores importantes finales.

No obstante, el que esta semana uno de los hombres más ricos del mundo haya decidido cambiar casi en máximos anuales sus $ a € para invertir algo más de 100 millones en una de las empresas más endeudadas de España es una buena noticia ya que supone un impulso para toda la €zona por parte de un inversor norteamericano (ya su compañía, Microsoft, hizo una gran apuesta adquiriendo la finlandesa Nokia este año) y sobre todo para España ya que puede haber un efecto llamada: si uno de los padres del boom informático global se interesa por una compañía que entre otras cosas gestiona basuras de ayuntamientos españoles, es fácil que deduzcan que España no es tan mal lugar para invertir. Y además, no se puede calificar la acción de Gates como la de los fondos “buitres”, no ha aprovechado su gran liquidez para comprar algo que nadie más quería ni mucho menos: las acciones de FCC habían subido un 120% los 4 meses anteriores a la compra de Bill Gates. Y no creo que tenga que ver con las bajadas de salarios que nos hacen más atractivos que China como algún exagerado ha comentado, es una victoria de una empresa que ha vendido muy bien su plan estratégico ante un inversor que debe tener “novias” por todo el mundo y que por eso mismo es una gran noticia para España. Sin duda es un gran paso para acabar con la crisis financiera ya que necesitamos dinero extranjero y necesitamos vender confianza. El sistema es así y está claro que a pesar de la crisis, no va a cambiar en el corto plazo.

Porque esta crisis pasará. Es cierto que no sabemos cuándo. Ni siquiera en los EUA cuyo PIB lleva creciendo desde hace 4 años superando en volumen total (per cápita no) el anterior máximo histórico, tienen muy claro si ya han podido dejarla atrás o no y mucho menos en la €zona donde hemos comprobado cómo hay salidas falsas como la que se vivió desde mediados de 2009 y que ha servido tan poco que la tasa de paro está en máximos históricos. Tampoco España puede estar seguro de nada pero creo que podemos afirmar con bastante seguridad  que queda menos tiempo para el final de la crisis que años han transcurrido desde su inicio. Otra cosa es si nos gustará el panorama post-crisis porque aunque sea mejor que el actual difícilmente pueda igualarse al que recordamos de 2007. Y eso sí, ya se da por hecho que habrá una próxima, incluso nuestro gobierno ha preparado una reforma de las pensiones que incluye que cobremos menos cuando se vuelvan a dar unas circunstancias parecidas a las actuales. Todos parecen resignados a no cambiar laprobabilidad y parece sólo queda esperar que la siguiente no sea tan profunda como la actual. Y es lo que tiene el sistema que nadie quiere cambiar: expansiones y contracciones cíclicas que hasta ahora han provocado una mejora en la calidad de vida global si bien la actual recesión está haciendo lo contrario en Occidente. Y yo me pregunto, sin profundas transformaciones ¿Podría haber un mundo sin crisis periódicas? Mi opinión es que no. Y la prueba la tenemos en la pedazo de burbuja bursátil que se está formando en los EUA –que puede estallar mañana o dentro de unos meses pero estoy convencido estallará- y que ya está comenzando a contagiar a España donde algunas cotizaciones del Ibex empiezan a chocarme mucho.

Miremos este gráfico en el que la línea roja es el apalancamiento –con endeudamiento- de los inversores en el S&P500 y la azul el precio del índice (ambos datos ajustados a la inflación, en términos absolutos el S&P500 está en máximos históricos y el margin debt también):

Vemos que cada vez que se alcanza un nivel tan alto en unos meses comienza un crash bursátil. De hecho, es evidente el paralelismo y puede sea casual, puede que la línea roja suba más pero visualmente creo queda claro que estamos en una zona muy muy peligrosa. Otra divergencia en Wall Street es que se realiza hace décadas una encuesta titulada “Market Vane Bullish Consensus” sobre el sentimiento alcista y la pregunta se realiza a los profesionales de los mercados. La media de esos resultados (se sigue más la de 4 semanas que el dato semanal para que no sea tan volátil) va en paralelo a la dirección de la bolsa ya que son ellos los que mueven el mercado. Pues extrañamente –se puede ver aquí– parece que el último máximo histórico del S&P500 se marcó a la vez que traders y gestores disminuían su sentimiento alcista. ¿Significará que los que compraron en esos precios eran peces pequeños…? También puede que sea casualidad, claro

El caso es que sea burbuja o no, la tendencia alcista de las bolsas sigue con fuerza y esta semana se han visto nuevos máximos de nuevo aunque al Ibex se le hayan atragantado los 10 mil. El convencimiento general de que la FED no disminuirá la QE como mínimo hasta diciembre da mucho apoyo a la bolsa norteamericana y a la vez, el lío político que se avecina allí a comienzos del próximo año por la nueva llegada al techo de deuda en febrero, ayuda a Europa –a pesar de que los PMI no avanzan tanta mejora económica como se prevé- como destino de la inversión internacional. De hecho, el € ha roto los máximos respecto al $ de noviembre de 2011.

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