En España, tradicionalmente se han vinculado los salarios al IPC, es decir, en función de la subida de los precios y del coste de la vida, así te subían el sueldo. En este caso, no hay ningún tipo de distinción entre trabajadores, se paga por el puesto que se ocupa, no por el trabajo realizado. Se trata de mantener el nivel de vida de los trabajadores. Llega la crisis y las empresas no pueden soportar estas subidas, puesto que no tienen tantos beneficios. El año 2010 cerró con un incremento del IPC del 3%, mientras que los salarios en 2011 subieron solamente una media de 2,5% y para 2012, las previsiones no son mucho mejores.

Según la consultora Mercer, los salarios subirán de media en España en 2012 un 2,4%, mientras que los expertos han fijado que el IPC cerrará 2011 con un 3%.

Además, el informe de Mercer señala que este año hay un ligero aumento en los beneficiarios de la retribución variable a corto plazo y un aumento notable de los incentivos a largo plazo. Según Rafael Barrilero, socio de Mercer, es porque este tipo de remuneración ligada a resultados «está totalmente asentada en las empresas, y lo que se persigue es retener al profesional vinculándolo a objetivos a largo plazo». O dicho de otro modo: «Es una manera de decirle ahora no te puedo pagar pero dentro de unos años, cuando todo vaya mejor, sí voy a poder compensarte».

En cuanto a los planes de retribución flexible, el estudio refleja que el 26% de las empresas españolas cuenta con un plan de este tipo, mientras que en 2006 tan solo el 12% de las compañías disponía de esta fórmula retributiva. «Cada vez más empresas entienden la retribución flexible como fórmula para adaptarse a las expectativas en la compensación de los empleados, generando nuevas fórmulas de fidelización. Cuando no se pueden realizar grandes incrementos, es una forma de que los empleados obtengan beneficios fiscales y no supone ningún coste para la empresa».

Los beneficios sociales han aumentado ligeramente en 2011. El 83% de las empresas que ha participado en esta encuesta ofrece seguro de vida a sus empleados, y el 80% cobertura en caso de accidente.

En febrero de este año, llegó la canciller alemana Ángela Merkel a España y propuso vincular los salarios a la productividad. Este es el modelo que se sigue en la mayoría de los países de la Unión Europea. Parece que cada vez nos acercamos más a este modelo, ya que a pesar de que el IPC continúa siendo en España un criterio mayoritario para la determinación de los incrementos salariales, la consultora Deloitte observa una tendencia cada vez mayor a vincular los salarios con la productividad, tal y como propone el Consejo Europeo en el pacto por el euro.

En España, la empresa Iberdrola ha sido la primera en vincular los salarios a la productividad. Está claro que no es una tarea fácil. ¿Qué implica? implica sobre todo el desvincular el puesto del salario, es decir, se retribuye el trabajo realizado y no el puesto ocupado.

¿Tienes miedo de que al vincular los salarios a la productividad te pueda bajar el sueldo? o por el contrario, ¿crees que si lo vinculan saldrás favorecido?