La Fosa de las Marianas es uno de los lugares más desconocidos de la Tierra, y nunca ha sido pisado por humanos, aunque algunos robots submarinos sí han logrado descender los más de 11 kilómetros de la falla más profunda de la Tierra. En marzo de 1996, un sumergible tocó el fondo de la Fosa en la misma zona donde se ha hecho ahora, y logró tomar tomó una muestra de sedimento a una profundidad de 10.897 metros. De la muestra se obtuvieron indicios de la presencia de dos tipos de bacterias, al menos tres tipos de archaeas así como una gran actividad comercial.

Vale, todo excepto la última frase corresponde a un artículo del 2005 aparecido en El Mundo pero a raíz delos datos dados a conocer quer por el Ministro de Trabajo, bien podría ser cierto todo el párrafo ya que se estima que la economía sumergida en España se situa entre un 16% y un 20% del PIB.

Al igual que la vida posiblemente se originó en el agua y sea ese el último lugar en el que se mantenga, con la economía pasa lo mismo, le gusta vivir sumergida por mucho que la quieran matar.

Según los investigadores del Deutsche Bank, los países en los que abundaban constructores pluriempleados, transacciones de efectivo no registradas, facturas extraviadas, evasión fiscal o actividades ilegales como el tráfico de drogas, han experimentado menos contracciones que sus vecinos honestos durante la peor crisis sufrida en Europa desde los años 30.

La relación funciona, no obstante, sólo si la economía sumergida es grande, como en Grecia, donde George Papandreou, su primer ministro, reconoció este mes que los servicios públicos están llenos de corrupción y eso que los griegos no suelen ser un ejemplo de transparencia en las cuentas públicas.

A pesar de sus crecientes problemas fiscales, la economía griega sólo ha caído alrededor de un 1 por ciento este año, en comparación con el 4 por ciento de la Unión Europea en su conjunto. En el otro extremo, el Deutsche Bank descubrió que los países con una población especialmente honesta, como Austria, Francia o los Países Bajos, también se defendieron bastante bien durante la crisis.

Esta investigación no debe ser tomada totalmente en serio, pero los resultados no dejan de ser curiosos. Los países que peor afrontaron la crisis, fueron aquellos en los que sus ciudadanos no son ni impecablemente honestos, como los austríacos, ni destinan tantos esfuerzos a eludir al estado como, por ejemplo, los griegos o españoles.

Puestos a tirar de calculadora, el nivel más desfavorable de actividad de mercado sumergida, se encontra exactamente en el 14,3318 por ciento del producto interior bruto oficial. En el caso de Alemania se encuentra en un 14,6 por ciento, al borde del peor de los escenarios.

Consecuentemente, Alemania tenía dos opciones: seguir el ejemplo de los «países prósperos» como Grecia o bien, elegir el camino de la virtud. Curiosamente aquí la virtud no se encuentra en el término medio si no todo lo contrario.

Un sector irregular grande puede ayudar en una situación de crisis ya que la gente puede ganar un dinero extra, y nadie trabaja en la economía sumergida para meter el dinero en una cuenta de ahorro, de modo que el dinero se gasta en bienes de consumo, estimulando así la demanda, de alguna manera lubrica la economía algo muy necesario estos días. En el caso de Grecia o España, la gran economía sumergida ha contribuido estos años al crecimiento del bienestar siendo el único que pierde el estado.

Pero las perspectivas económicas también se podrían estimular incentivando la honestidad.  Si la gente siente que el estado la trata de forma justa, y que obtiene bastantes bienes y servicios a cambio de sus impuestos, entonces estará más predispuesta a pagarlos, lo cual aumenta los ingresos.

Por otro lado, actualmente cualquiera que quiera realizar un trabajo extra de manera particular se encuentra con hacerlo honestamente no sólo le va a costar más tiempo y trabajo (papeleos, facturación, declaraciones, etc) si no que además va a ingresar menos (impuestos, seguridad social). ¿Qué clase de motivación es esta?

Ayer mismo, mientras escribía el borrador de este artículo, Jesús Encinar (el creador de idealista.com y conocido emprendedor) comentó en su cuenta de Twitter un sentimiento que muchos compartiréis.

Toda la mañana «de gestiones»… esa forma española de perder tiempo con las administraciones sin crear valor

Así a uno se le quitan las ganas de hacer las cosas por lo legal.

La solución a este problema no es fácil en un país como el nuestro tan acostumbrado a trabajar en B y no pedir factura, pero lo cierto es que cuando se educa correctamente a la sociedad somos capaces de sacar lo mejor de nosotros ¿O es que, por ejemplo, hace 20 años no estaba bien visto correr con el coche? ¿Llegaremos a ver mal a aquellos que defraudan?. Eso sí, que nos ayuden a «rehabilitarnos»  porque de momento para quien puede, lo más rentable en tiempo y dinero sigue siendo defraudar.