Las bolsas norteamericanas cerraron el pasado viernes la peor semana desde que marcaron mínimos de años a fines de noviembre y se colocaron en negativo en el 2009, algo que ya había hecho la bolsa alemana por la mañana. El resto de la semana ha sido una vuelta al pesimismo de 2008 sin tanta volatilidad (aunque está «in crescendo») y en la que le tocó -como a finales del pasado año- perder al € (con la complicidad de los problemas del rating de determinados países de la Eurozona) y al crudo, además de a la renta variable (de media -8% en 10 sesiones). Y como entonces, la renta fija americana y alemana han sido las más beneficiadas, denotando una vuelta a la aversión al riesgo. Y como entonces, ha sido el sectorial financiero USA el primero en marcar mínimos (en esta ocasión de 13 años), quizás anticipando -como en el 2008- mínimos de los índices generales…La gran diferencia es que la bolsa china este año está en positivo (+5.5%)

Lo cierto es que se hace difícil comentar de los mercados porque al haber poca inversión final está dominado más que nunca por especuladores, lo que lleva a que la bolsa aún sea menos reflejo que habitualmente de la realidad. Sólo así se explica que el Ibex apenas tuviera en cuenta -el jueves pasado- el dato de la creación de un millón de parados durante 2008 (en los EUA con casi 8 veces más población y casi la mitad de tasa de desempleados consideran trágica la cifra de 2.6 millones de nuevos desempleados en 2008) o que vuelva a haber empresas con apenas capital que en los primeros días del año hayan subido cifras de dos dígitos de porcentaje, incluso algunos de dichos valores de dudosa viabilidad financiera.

Yo no creo que la especulación sea mala ni mucho menos pero los que nos fijamos en la bolsa también como termómetro de un posible cambio económico esperanzados en que, como pasó con su caída, su movimiento sea prolegómeno de un ciclo nuevo, nos damos cuenta que, hoy por hoy, aunque subiera un 20%, mientras no haya inversión final, no significará nada. Y es que al bajo volumen de negociación y a la falta de dinero final se le suma que estemos en época de presentación de resultados y éstos suelen ser imprevisibles. Observad en este vínculo cómo los propios «expertos» van variando sus expectativas de beneficios sobre las empresas del SP500 según la bolsa baja y la economía va deteriorándose hasta el punto que ya no sabemos si lo peor ya está descontando o no, puesto que en general se espera la mitad de lo que se esperaba hace un año.

Lo único claro es que la tendencia bursátil sigue siendo aplastantemente bajista (los soportes técnicos en los que se apoyaba este rebote fueron atravesados el miércoles como si fueran mantequilla), que la economía a todos los niveles sigue deteriorándose y sin ninguna esperanza a corto plazo de detectar un cambio de importancia y que sólo hechos puntuales (los vencimientos de hoy de algunos futuros y de opciones de renta variable, algún resultado empresarial menos malo de lo esperado, la proclamación la próxima semana de Obama, un rebote del precio del crudo…) pueden dar alguna alegría a las bolsas. Y no quiero sermonear a nadie pero ahora que muchos valores vuelven a mínimos de 2008 e incluso los rompen sé que más de uno tendrá la tentación de comprar pues ha pasado dos meses lamentándose de no haberlo hecho a finales de noviembre…y esa actitud es muy peligrosa. Si un valor está en mínimos será por algo, no nos creamos más listos que el mercado y tengamos en cuenta que no por haber bajado de precio, eso significa que está barato. Es mejor lamentarse por no comprar que arrepentirse de haber comprado, sobre todo porque es mucho peor para nuestro bolsillo perder que dejar de ganar y los valores hay que comprarlos cuando suben y no cuando bajan.

Respecto a los tipos de interés, da la impresión que Trichet baja a regañadientes porque sigue comentando preocupaciones que la mayoría ya ha superado como el «miedo a un repunte de la inflación por un rebote del precio de las materias primas». Esa prudencia puede en situaciones normales hubiera sido buena pero en las circunstancias actuales parece ridícula y sigue actuando a rebufo de la FED y el Bank of England no dejando clara su disposición a nuevas bajadas. Esto puede ralentice la tendencia bajista del euribor a corto plazo…hasta que el propio BCE de nuevas pistas.

Algunas opiniones.

Imaginemos una economía que consistiese en dos familias que ganasen la misma cantidad de dinero. Una ahorra el 10% cada año y otra gasta un 11% más de lo que gana exprimiendo las tarjetas de crédito, rehipotecando y rescatando los planes de pensiones cada vez que cambian de trabajo. Combinando estas dos familias, se tiene una tasa negativa del 1% de ahorro. Pero ¿que pasa si de repente la familia que vive por encima de sus posibilidades solo puede acceder a la mitad de su financiación? Pues que la tasa de ahorro sube un 5%, esto es lo que puede estar ocurriendo, parece que aumenta la liquidez pero no es cierto, sigue sin haber fondos para nuevas inversiones.

Si yo me hipoteco esperando que el precio de un inmueble suba y, por el contrario, cae, intentaré amortizar mi deuda antes de que sea demasiado tarde. Ése es el proceso deflacionario en el que estamos ahora: todos los agentes quieren reducir su deuda y para ello liquidan sus activos. Y cuando todo el mundo quiere vender algo, su precio se hunde (deflación). Por si fuera poco, si el valor de estos activos se reduce, el valor real de mis deudas se dispara, lo que me puede abocar a la quiebra. Esto es lo que les sucede a los bancos: hasta 2006 se habían apalancado 30 veces sobre su capital y ahora el precio de sus activos se desinfla, con lo que se vuelven incapaces de hacer frente a su enorme deuda. La receta monetarista pasa por evitar que el precio de los activos siga cayendo. Al fin y al cabo, si su precio subiera, los bancos no tendrían que reducir su endeudamiento, dejarían de liquidar los activos en masa y el crédito seguiría fluyendo con normalidad hacia la economía. Y una manera -dicen- de evitar que caigan los precios de los activos es abaratando el crédito tanto como sea suficiente para estimular a los bancos a que vuelvan a adquirirlos. Pero en la coyuntura actual, todo el mundo está tratando de reducir deuda a marchas forzadas, así que lo prudente no pasa por volver a apalancarse, por mucho que se abarate el crédito. Los bancos, ahora mismo, están limitando al máximo el crédito, porque apenas tienen capital para asumir nuevos impagos futuros. Por mucho que Bernanke ponga los tipos al 0%, no conseguirá ni que los bancos vuelvan a prestar ni que las familias o las empresas vuelvan a endeudarse.

Algunos datos.

Resumen breve del día a día de los mercados.

La «extravagancia» de la semana.