Ser opositor, ¿un trabajo más?
Desde que comenzó la crisis, muchas personas se han quedado sin trabajo y muchos decidieron (y deciden) opositar. Las academias empezaron a aumentar el número de alumnos y hacían anuncios cada vez más llamativos para que te dedicaras a eso de la oposición ya que era (y sigue siendo), tan difícil encontrar un trabajo en la empresa privada.
Veamos algunas ventajas que los alumnos de una academia de oposiciones ve en esto de ser funcionario:
- Tu puesto será para toda la vida, (sólo se pierde por delito o por sanción administrativa en contadas ocasiones).
- Los salarios son más altos que la media de la empresa privada dentro del nivel de formación requerido.
- La mayoría de las plazas tienen jornada continua de 7,5 horas.
- Puedes pedirte varios tipos de excedencias por interés particular, por cuidado de familiares, etc. y cuando te reincorpores la reserva de tu puesto tiene todas las garantías.
- Los permisos y reducciones de jornada por cuidado de hijos y familiares suelen ser mayores que en la empresa privada y su disfrute no te genera ningún tipo de represalia.
- Disfrutarás como mínimo 6 días de “moscosos” que puedes distribuir según tus necesidades.
- Lo más probable es que no tengas que hacer horas extras pero si así fuera se pagan como tales.
- Los sistemas de promoción interna son más justos que en la empresa privada.
- España no tiene muchos funcionarios por número de habitantes, sino que está un poco por debajo de la media europea. En Francia, Italia, Bélgica, Holanda o Irlanda hay más funcionarios por habitante.
- La actual crisis ha provocado que se convoquen menos plazas de las que se necesitan, lo que hace prever más plazas de lo normal cuando la situación económica mejore.
- La variedad de administraciones existentes en España te permite opositar en el ámbito municipal, provincial, regional, nacional o internacional, con lo que delimitas el territorio al que podrían destinarte.
- En la Administración hay igualdad de oportunidades real entre hombres y mujeres.
- La administración facilita la conciliación de la vida personal y laboral con planes más amplios y complejos que los de la empresa privada.
- Algunos centros de trabajo de funcionarios cuentan con servicios como guardería, comedores a bajo precio, viviendas para sus empleados, etc.
- La antigüedad siempre tiene premio: son las subidas de sueldo por el pago de trienios.
- Tus funciones y tareas están detalladas para cada puesto y nadie te va a pedir que te extralimites en ellas.
- Las vías y modos de negociación colectiva a través de los representantes sindicales está muy regulado y no permite discriminaciones de estos empleados.
- Si estás pensando en comprar vivienda y eres funcionario es más fácil que los bancos te concedan la hipoteca.
- La consecución de una de las plazas convocadas sólo dependerá de tu nivel de preparación, de tu capacidad de esfuerzo, constancia y superación. Las reglas para conseguir el puesto son transparentes y públicas para todos los candidatos.
- Trabajar en el servicio público te permite tener el convencimiento de que estás dedicándote a procurar el bien común de la sociedad.
Las ventajas, están claras, pero para llegar a ellas, primero hay que aprobar una oposición, que hoy en día, no es tarea fácil.
- Una competencia feroz. No es oro todo lo que reluce, la crisis también ha afectado a la Administración Pública y el número de plazas se ha reducido considerablemente y además, han aumentado el número de opositores.
- Necesario tener ahorros. Nadie te paga por ser opositor y como poco, te va a llevar unos cuantos meses, así que ya puedes tener dinero ahorrado para sobrevivir durante este proceso. Si además compras temarios y vas a una academia, tendrás unos gastos extra.
- No tener fines de semana ni vacaciones. Hay quien piensa: “qué bien, horarios libres”. Pues se equivocan: no hay tiempo libre.Los opositores estudian también los fines de semana y tienen pocas, muy pocas vacaciones.
- Si no apruebas, no verás recompensa. Lo ideal, sería aprobar la primera vez que te presentas, pero esto no siempre es posible, ni a la segunda, ni a la tercera, así que puede llegar a ser un poco desmotivador, sobre todo también porque llegará un momento que te salgas del mercado laboral y no tengas qué poner en el curriculum.
- Trabajo más monótono. Al estar las funciones más detalladas, será más difícil salirte de ellas, por lo que si no cambias de puesto, puede llegar a ser un poco más monótono.
- Mala reputación. Los funcionarios en general (y quiero señalar lo de “en general” porque hay muchas y por suerte, cada vez más, excepciones), tienen fama de vagos y de gente que no le gusta trabajar, por lo que día a día tendrás que oír comentarios despectivos acerca de tu trabajo.
- Ascensos más difíciles. Se puede promocionar cada dos años y eso si apruebas un examen. Está claro que nadie tiene prisa, pero hay que volver a estudiar y no siempre se consigue. En la empresa privada, o promocionas, o no.
- Puesto inamovible. Cierto, tanto para ti, como para tu jefe y esperemos que te toque un buen jefe, que no te haga la vida imposible y que sea trabajador, porque poco podrás hacer ante eso.
¿Habéis pensado alguna vez en opositar? ¿Creéis que tiene más ventajas o más incovenientes?
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Escrito por mariarp el 7 de marzo de 2011 con
9 comentarios.


Es cierto que muchos opositores se pasan años estudiando con mucho sacrificio pero también es triste que en este país muchos vayan a la universidad con la única ilusión de trabajar para la administración publica.