Un dato resume bien lo que pasó con el emprendimiento español en la última década: entre 2015 y 2025, las startups nacionales captaron más de 12.000 millones de euros en rondas de financiación, según Dealroom y el informe anual de Startups Spain. De ese dinero, una parte significativa se evaporó en operaciones que nunca encontraron el camino hacia los números negros. No es un fenómeno exclusivamente español —Silicon Valley ha quemado capital a una escala infinitamente mayor—, pero en un país donde el acceso al crédito para pymes sigue siendo complicado y donde el venture capital tardó décadas en madurar, cada euro mal invertido duele el doble. Este artículo no es un ajuste de cuentas con el emprendimiento, sino un ejercicio de memoria económica.

Hablar de «quemar dinero» en el contexto startup no es una metáfora despectiva: es un término técnico. El burn rate —la velocidad a la que una empresa consume su caja antes de alcanzar el punto de equilibrio— es una métrica central en cualquier análisis de venture capital. El problema surge cuando ese burn se extiende durante años sin que el modelo de negocio demuestre que puede sostenerse por sí solo. Algunas de las empresas de este ranking cerraron, otras fueron absorbidas a precio de saldo y unas pocas siguen vivas gracias a rondas que han pospuesto sine die el momento de la verdad. Lo que todas tienen en común es haber consumido capital inversor a una escala que merece análisis.

Metodología: Cómo se ha elaborado este ranking

Este ranking se ha construido a partir de datos públicos: registros mercantiles, informes de Sabi (Bureau van Dijk), bases de datos de Crunchbase y Dealroom, coberturas en medios especializados como Novobrief, El Referente y Expansión, y las memorias anuales depositadas en el Registro Mercantil cuando estaban disponibles. El criterio principal es el capital total captado en rondas de financiación combinado con la ausencia de beneficios operativos sostenidos a lo largo de su trayectoria. No se han incluido empresas que, aun con pérdidas prolongadas, alcanzaron la rentabilidad de forma clara y sostenida antes de 2025, ni filiales de grupos internacionales cuya matriz consolida resultados fuera de España. El foco está en empresas fundadas aquí o con sede operativa principal en el país. Algunos datos son estimaciones basadas en las últimas cuentas depositadas disponibles; en esos casos se indica expresamente.

Tener pérdidas no equivale automáticamente a fracasar ni a gestionar mal. Muchos modelos de negocio —especialmente plataformas y marketplaces— requieren inversión masiva en la fase de crecimiento antes de que la economía de escala haga su trabajo. Lo que se analiza aquí no es perder dinero per se, sino hacerlo durante periodos prolongados sin que los indicadores operativos muestren una trayectoria creíble hacia la rentabilidad.

El ranking: Las 20 startups españolas con mayor consumo de capital sin rentabilidad

1. Glovo. La startup de delivery fundada en Barcelona en 2015 es, sin discusión, el caso más llamativo del emprendimiento español. Según sus cuentas consolidadas, Glovo acumuló pérdidas superiores a los 1.000 millones de euros entre 2018 y su adquisición por Delivery Hero en 2022. Llegó a operar en más de 25 países con decenas de miles de riders, pero nunca demostró rentabilidad operativa sostenida en ningún mercado relevante. Su valoración superó los 2.000 millones de dólares. La compra por Delivery Hero no fue un exit triunfal: fue, en buena medida, una absorción para consolidar mercado y acabar con la guerra de precios.

2. Wallapop. El marketplace de segunda mano barcelonés captó más de 500 millones de dólares en financiación acumulada y llegó a ser uno de los unicornios más conocidos del país. Sus cuentas anuales mostraron pérdidas recurrentes durante prácticamente toda su historia hasta mediados de los años 2020. La empresa ha ido ajustando su modelo —apostando por la monetización de vendedores profesionales y los servicios de envío—, pero el camino hacia la rentabilidad ha sido largo. Según estimaciones de medios especializados, el burn acumulado supera los 400 millones de euros.

3. Jobandtalent. La plataforma madrileña de empleo flexible captó más de 500 millones de dólares en rondas de financiación, incluida una serie E de 120 millones en 2022. Su modelo —conectar trabajadores temporales con empresas en logística u hostelería— requirió una expansión internacional agresiva que disparó los costes operativos. Según sus cuentas depositadas, las pérdidas acumuladas superaban los 300 millones de euros a finales de 2023, y la empresa pasó por varios ciclos de ajuste de plantilla.

4. Cabify. El competidor español de Uber y Bolt captó más de 400 millones de dólares y llegó a operar en más de 40 ciudades de España y Latinoamérica. Sus pérdidas acumuladas superaron los 300 millones de euros según datos del Registro Mercantil. Cabify es uno de los casos más estudiados de tensión entre regulación —la guerra por las licencias VTC fue encarnizada— y sostenibilidad del modelo. En los últimos años ha reducido su presencia internacional y ajustado costes, pero la rentabilidad ha sido esquiva.

5. Fever. La plataforma de entretenimiento y experiencias en vivo fundada en Madrid en 2014 captó más de 300 millones de dólares y alcanzó valoración de unicornio. Su modelo basado en la curaduría de eventos y la venta de entradas generó ingresos significativos, pero también pérdidas recurrentes alimentadas por la expansión a decenas de ciudades. La pandemia de 2020 fue un golpe durísimo y, aunque la empresa se recuperó, las cuentas siguieron en rojo durante años.

6. Flywire. Aunque cotiza en el Nasdaq y tiene sede en Boston, su origen es español —la fundó el barcelonés Iker Marcaide— y su operativa en España es relevante. Especializada en pagos internacionales para educación y salud, acumuló pérdidas significativas en sus primeros años de expansión. Se incluye aquí con matices, reconociendo que su sede legal está fuera de España.

7. Lanzadera / empresas participadas. La aceleradora valenciana de Juan Roig ha financiado decenas de startups que, en conjunto, han consumido cientos de millones de euros de capital privado. Aunque Lanzadera como entidad no es una startup en sí misma, varias de sus participadas —en agritech, healthtech o retail— han acumulado pérdidas relevantes sin alcanzar la rentabilidad. Merece mención por el volumen de capital desplegado.

8. Housfy. La proptech barcelonesa que prometía transformar la compraventa de viviendas captó más de 60 millones de euros y llegó a tener presencia en varias ciudades españolas. Sus pérdidas acumuladas superaban los 50 millones según sus últimas cuentas disponibles, y la empresa pasó por varios procesos de reestructuración. El sector proptech en España ha sido, en general, un cementerio de modelos que subestimaron la complejidad del mercado inmobiliario local.

9. Verse. La fintech de pagos entre particulares —el «Bizum antes de Bizum» que muchos recuerdan— captó decenas de millones de euros antes de ser adquirida por Square (Block) en 2020. Nunca alcanzó la rentabilidad y su modelo quedó superado por la adopción masiva de Bizum, impulsado por la banca tradicional. Un caso claro de cómo la velocidad del mercado puede destruir una ventaja competitiva en cuestión de meses.

10. Deliberry. El marketplace de supermercados online captó más de 20 millones de euros antes de cerrar en 2020. Su modelo —agregar la oferta de supermercados físicos para entregas a domicilio— fue adelantado a su tiempo pero incapaz de escalar con márgenes positivos. El cierre llegó justo cuando la pandemia habría podido relanzarlo, lo que convierte su historia en una de las más amargas del emprendimiento español.

11. Percentil. El marketplace de ropa infantil de segunda mano fue pionero en la economía circular en España, pero nunca logró los márgenes necesarios para ser rentable. Captó varios millones de euros en financiación y cerró en 2018, siendo absorbida parcialmente por competidores europeos. Su historia ilustra cómo los modelos de segunda mano, aunque atractivos para los inversores ESG, tienen estructuras de coste muy exigentes.

12. Aplazame. La fintech de financiación al consumo en el punto de venta fue adquirida por WiZink, pero durante sus años de operación independiente acumuló pérdidas relevantes en su intento de escalar un modelo de crédito en un entorno regulatorio cada vez más exigente. Su caso refleja las dificultades del lending fintech en España, donde los márgenes son más estrechos que en otros mercados europeos.

13. Spotahome. La plataforma de alquiler de media estancia captó más de 60 millones de euros con inversores como Kleiner Perkins. Sus pérdidas acumuladas superaron los 40 millones según estimaciones basadas en sus cuentas depositadas. El modelo —alquiler verificado sin visita presencial— era novedoso, pero el mercado del alquiler en España tiene dinámicas propias que complicaron el crecimiento.

14. TravelPerk. La plataforma de viajes corporativos barcelonesa es uno de los casos más interesantes porque sigue activa y bien financiada —ha captado más de 400 millones de dólares—, pero sus cuentas muestran pérdidas recurrentes mientras invierte en crecimiento internacional. Se incluye aquí no como un fracaso, sino como ejemplo de burn deliberado y sostenido, con una trayectoria que aún no ha mostrado rentabilidad operativa clara.

15. Typeform. La empresa de formularios y encuestas online fundada en Barcelona captó más de 135 millones de dólares y llegó a tener decenas de miles de clientes en todo el mundo. Sus cuentas mostraron pérdidas sostenidas durante años y en 2023 pasó por una reestructuración significativa con reducción de plantilla. Es uno de los casos más llamativos de una empresa con producto genuinamente bueno que no encontró el modelo de monetización adecuado a tiempo.

16. Kantox. La fintech de gestión de divisas para empresas fue adquirida por BNP Paribas en 2022, pero durante sus años de operación independiente acumuló pérdidas mientras construía su tecnología de automatización de FX. El exit fue positivo para los inversores, aunque el camino hasta allí consumió capital durante más de una década.

17. Clarity AI. La plataforma de análisis de sostenibilidad e impacto ESG captó más de 100 millones de dólares y opera a escala global, pero sus cuentas en España muestran pérdidas recurrentes mientras invierte en expansión. Es un ejemplo de empresa en crecimiento intensivo en un sector —el ESG data— que todavía está definiendo sus modelos de monetización.

18. Bipi. La startup de suscripción de coches captó más de 60 millones de euros antes de ser adquirida por Stellantis en 2021. Su modelo —pagar una cuota mensual por un coche sin comprarlo— era atractivo pero con márgenes muy ajustados dado el coste del activo subyacente. Las pérdidas acumuladas durante su operación independiente superaron los 30 millones según estimaciones.

19. Signaturit. La empresa de firma electrónica y gestión documental captó decenas de millones de euros y compitió en un mercado dominado por DocuSign. Sus cuentas mostraron pérdidas recurrentes mientras intentaba diferenciarse en el segmento europeo. Fue adquirida en 2022, pero el exit no compensó plenamente el capital invertido según fuentes del sector.

20. Travelgenio. La agencia de viajes online española captó financiación significativa y operó durante años con pérdidas relevantes en un mercado de márgenes muy estrechos dominado por Booking o Expedia. Su historia ilustra los peligros de competir en sectores donde la escala global es una ventaja casi insuperable para un actor local.

Patrones comunes: Qué tienen en común estas empresas

Analizar estas veinte trayectorias en conjunto revela patrones que van más allá de la mala suerte o la mala gestión individual. El más evidente es la trampa de los mercados con márgenes estructuralmente bajos. El delivery, los viajes, el alquiler de vehículos o los marketplaces de segunda mano son sectores donde el coste de adquisición de cliente es alto, la fidelidad es baja y el margen por transacción es escaso. Cuando a esto se le añade la presión de escalar rápido para justificar las valoraciones de las rondas, el resultado casi inevitable es un burn rate que se dispara antes de que la economía de escala pueda compensarlo. No es casualidad que varios de los casos más graves de este ranking pertenezcan a estos sectores: es una consecuencia directa de sus estructuras de coste.

El segundo patrón es la influencia distorsionadora del ciclo de tipos de interés. Entre 2015 y 2021, el dinero era prácticamente gratis: los tipos en la eurozona estaban en mínimos históricos y los fondos de venture capital tenían acceso a capital barato que empujaba hacia valoraciones altas y rondas generosas. Esto creó un entorno en el que quemar dinero rápido para ganar cuota de mercado parecía racional, porque la siguiente ronda siempre estaba disponible. Cuando los tipos empezaron a subir en 2022 y el grifo del capital se cerró parcialmente, muchas de estas empresas descubrieron que su modelo solo funcionaba con dinero barato. El Banco de España y el BCE documentaron este fenómeno en varios informes sobre empresas zombi y financiación de alto riesgo.

El tercer patrón, quizás el más interesante desde el punto de vista estructural, es la brecha entre valoración y fundamentos operativos. Varias de las empresas de este ranking alcanzaron el estatus de unicornio —valoración superior a 1.000 millones de dólares— sin haber demostrado nunca un trimestre de rentabilidad operativa. Esto no es necesariamente fraudulento: refleja una metodología de valoración basada en el potencial futuro, no en los resultados presentes. Pero cuando ese futuro no llega, la distancia entre la valoración y la realidad se convierte en una trampa tanto para los inversores como para los propios fundadores, que a veces toman decisiones de expansión justificadas por una valoración que no refleja la situación real del negocio.

Lo que estos casos dicen del ecosistema emprendedor español

Sería un error leer este ranking como una condena al emprendimiento español. La existencia de estas empresas —con todo su capital quemado— ha tenido efectos positivos: han formado a miles de profesionales en metodologías de trabajo modernas, han forzado a sectores tradicionales a digitalizarse, han atraído capital internacional a España y han normalizado culturalmente el riesgo emprendedor en un país históricamente conservador en ese aspecto. El problema no es que hayan existido. El problema es que el sistema de incentivos del venture capital —basado en que con que una de cada diez inversiones sea un éxito masivo se recupera todo— genera a veces externalidades negativas: capital mal asignado, talento concentrado en proyectos inviables y expectativas distorsionadas sobre lo que significa construir un negocio sostenible.

Lo que los datos de este ranking sugieren es que el emprendimiento español está madurando. Las rondas de 2023, 2024 y 2025 han sido más pequeñas, más exigentes en términos de rentabilidad y más centradas en modelos con unit economics positivos desde fases tempranas. Según datos de Dealroom para el mercado español, el capital captado en 2024 fue significativamente inferior al pico de 2021-2022, pero la calidad media de las empresas financiadas —medida por sus márgenes y tasas de retención— mejoró notablemente. No es una señal de que el ecosistema se esté encogiendo: es una señal de que está aprendiendo.

«El venture capital no financia empresas: financia hipótesis. El problema surge cuando la hipótesis no se valida y el dinero sigue fluyendo igualmente.» — Paráfrasis de un análisis publicado por el Banco de España en su informe de estabilidad financiera de 2023 sobre financiación de empresas innovadoras de alto crecimiento.

Si te interesa el tema del emprendimiento y la financiación empresarial en España, en El blog del Euríbor hemos analizado también la concentración empresarial por sectores y las diferencias salariales en el Ibex 35. Entender dónde va el dinero —y dónde se pierde— es parte fundamental de entender la economía que nos rodea. ¿Crees que falta alguna empresa en este ranking o que alguna no debería estar? El debate está abierto en los comentarios.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dinero captaron las startups españolas entre 2015 y 2025?

Las startups españolas captaron más de 12.000 millones de euros en rondas de financiación entre 2015 y 2025, según Dealroom y el informe anual de Startups Spain. Una parte significativa de ese capital se consumió en operaciones que nunca alcanzaron la rentabilidad.

¿Cuánto dinero perdió Glovo antes de ser vendida?

Glovo acumuló pérdidas superiores a 1.000 millones de euros entre 2018 y su adquisición por Delivery Hero en 2022. A pesar de operar en más de 25 países y alcanzar una valoración de más de 2.000 millones de dólares, nunca logró rentabilidad operativa sostenida en ningún mercado relevante.

¿Qué significa burn rate en una startup?

El burn rate es la velocidad a la que una empresa consume su caja antes de alcanzar el punto de equilibrio. Es una métrica central en el análisis de venture capital y el problema surge cuando ese consumo se extiende durante años sin que el modelo de negocio demuestre que puede sostenerse por sí solo.

¿Cuánto dinero levantó Wallapop en total?

Wallapop captó más de 500 millones de dólares en financiación acumulada a lo largo de su historia. A pesar de ser uno de los unicornios más conocidos de España, registró pérdidas recurrentes durante prácticamente toda su trayectoria hasta mediados de los años 2020.

¿Tener pérdidas significa que una startup está fracasando?

No necesariamente. Muchos modelos de negocio, especialmente plataformas y marketplaces, requieren inversión masiva en la fase de crecimiento antes de que la economía de escala funcione. El problema real surge cuando las pérdidas se prolongan durante años sin que los indicadores operativos muestren una trayectoria creíble hacia la rentabilidad.

¿Cómo se elaboró el ranking de startups que más dinero han quemado?

El ranking se construyó con datos públicos de registros mercantiles, Crunchbase, Dealroom, la base de datos Sabi y medios especializados como Novobrief y Expansión. El criterio principal fue combinar el capital total captado en rondas con la ausencia de beneficios operativos sostenidos, excluyendo empresas que alcanzaron rentabilidad clara antes de 2025 o filiales de grupos internacionales.