En España, una mujer gana de media un 19,3% menos que un hombre por hora trabajada. Ese es el dato de partida que publica Eurostat para el conjunto del país, y sitúa a España por encima de la media de la UE, que ronda el 12,7%. Pero ese porcentaje global esconde algo más revelador: la brecha salarial no se distribuye igual entre todos los sectores. Hay industrias donde la diferencia es casi testimonial y otras donde supera el 30% o el 40% entre el salario medio masculino y el femenino. Saber cuáles son esos sectores no es un ejercicio académico sino una radiografía de cómo funciona realmente el mercado laboral español.

Lo que hace especialmente incómodo este análisis es que la brecha salarial no siempre responde a discriminación directa, aunque en algunos casos también, sino a una combinación de factores estructurales que se retroalimentan: la segregación ocupacional, donde las mujeres se concentran en empleos peor pagados dentro del mismo sector; la mayor prevalencia de la jornada parcial femenina; la penalización salarial de la maternidad frente al «bonus» de la paternidad, y la infravaloración histórica de los trabajos de cuidados y servicios. El resultado final es el mismo: en casi todos los sectores económicos, a igual cualificación y experiencia, las mujeres acaban cobrando menos. Y en algunos, esa diferencia es escandalosamente grande.

Metodología: Qué se mide y con qué datos

Este ranking se construye a partir de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, cuya última edición disponible corresponde a 2022 (publicada en 2024), complementada con los datos del Registro de Convenios Colectivos del Ministerio de Trabajo y Economía Social y el informe anual de brecha salarial de UGT y CCOO, que cruzan datos de la Agencia Tributaria con los de la Seguridad Social. El indicador utilizado es la brecha salarial de género no ajustada: la diferencia porcentual entre el salario bruto anual medio de los hombres y el de las mujeres dentro de cada sector, expresada como porcentaje del salario masculino. Este indicador no controla por tipo de jornada, categoría profesional ni antigüedad, lo que significa que refleja la desigualdad real que existe en cada sector, no la teórica en condiciones idénticas. Cuando se controlan esas variables, la llamada brecha ajustada, la diferencia se reduce pero no desaparece: según el Banco de España, se sitúa entre el 7% y el 12% según el sector, lo que indica que una parte de la desigualdad es discriminación pura y dura, no explicable por diferencias de jornada o categoría.

El ranking: Los 15 sectores donde la brecha es más profunda

1. Actividades financieras y de seguros. Este sector encabeza sistemáticamente el ranking de brecha salarial en España. Según los últimos datos de la Encuesta de Estructura Salarial del INE, la diferencia entre el salario medio masculino y femenino supera el 34%. La paradoja es que estamos hablando de uno de los sectores con mayor presencia de mujeres con titulación universitaria, lo que desmonta el argumento de que la brecha se explica por diferencias de cualificación. La clave está en la distribución vertical: los hombres ocupan de forma mayoritaria los puestos directivos y de alta remuneración, banca de inversión, gestión de activos, dirección de entidades, mientras las mujeres se concentran en la atención al cliente, la banca minorista y los puestos administrativos. El techo de cristal financiero es uno de los más sólidos del mercado laboral español.

2. Actividades inmobiliarias. Con una brecha que los últimos datos del INE sitúan en torno al 32%, el sector inmobiliario presenta una dualidad muy marcada: por un lado, los grandes promotores y fondos de inversión, dominados por perfiles masculinos con retribuciones variables muy elevadas; por otro, la gestión de alquileres, la administración de fincas y la atención comercial, donde la presencia femenina es mayor y los salarios, menores. La componente variable del salario, comisiones por ventas y bonus por operaciones cerradas, amplifica la brecha, ya que históricamente los hombres han ocupado los puestos con mayor exposición a esas retribuciones.

3. Industria manufacturera. La industria es uno de los sectores donde la brecha salarial tiene un componente más estructural y más difícil de desmontar. Con diferencias que oscilan entre el 25% y el 30% según la rama industrial, la clave aquí es la segregación horizontal: las mujeres se concentran en subsectores manufactureros con salarios más bajos, textil, alimentación, industria cosmética, mientras los hombres dominan las ramas mejor remuneradas, automoción, industria química, metalurgia, fabricación de maquinaria. Dentro de cada empresa, los convenios colectivos de la industria han tardado décadas en incorporar criterios de igualdad retributiva, aunque la reforma del artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores en 2019 y la obligación de los planes de igualdad han empezado a mover la aguja.

4. Información y comunicaciones. El sector tecnológico y de medios presenta una brecha que los datos del INE sitúan alrededor del 27-28%. El fenómeno es especialmente llamativo porque se trata de uno de los sectores con mayor crecimiento salarial de la última década y con mayor demanda de talento. La escasa presencia de mujeres en los perfiles más demandados y mejor pagados, ingeniería de software, ciberseguridad, inteligencia artificial, arquitectura de sistemas, reproduce la brecha con creces. Las mujeres que trabajan en este sector lo hacen mayoritariamente en áreas de marketing digital, comunicación, recursos humanos y gestión de proyectos, que aunque requieren alta cualificación, tienen bandas salariales inferiores a los perfiles puramente técnicos.

5. Actividades profesionales, científicas y técnicas. Abogados, consultores, ingenieros, arquitectos, auditores: este sector agrupa algunas de las profesiones mejor pagadas de España y también algunas de las brechas más persistentes. La diferencia salarial media se sitúa en torno al 26%, y aquí el factor determinante es la penalización de la maternidad. Varios estudios del Banco de España han documentado que en este sector las mujeres que tienen hijos experimentan una caída salarial relativa respecto a sus compañeros varones que no se recupera con el tiempo. Los hombres, por el contrario, tienden a experimentar un incremento salarial tras la paternidad, lo que los investigadores denominan «bonus de paternidad».

6. Comercio al por mayor y al por menor. Con una brecha que se mueve entre el 22% y el 25%, el comercio es uno de los sectores donde la desigualdad tiene un impacto más amplio simplemente porque emplea a millones de personas. Las mujeres representan más del 60% de la plantilla del comercio minorista, pero están infrarrepresentadas en la dirección comercial, la gestión de grandes cuentas y los puestos de mayor responsabilidad. La jornada parcial, que cobra menos por hora y acumula menos derechos, tiene en este sector una presencia femenina muy superior a la masculina.

7. Actividades sanitarias y de servicios sociales. Puede parecer sorprendente encontrar la sanidad en este ranking, dado que es un sector feminizado, pero precisamente esa es la trampa: la feminización no garantiza la igualdad. La brecha salarial ronda el 22-24% y responde a una lógica muy concreta. Los médicos especialistas, cardiología, cirugía, traumatología, anestesiología, donde los hombres siguen siendo mayoría, cobran bastante más que los perfiles donde las mujeres son predominantes: enfermería, trabajo social, fisioterapia, medicina de familia. La infravaloración histórica de las profesiones de cuidados frente a las de intervención técnica tiene aquí su expresión más nítida.

8. Educación. La educación presenta una brecha que ronda el 20-22%, algo que sorprende dado que se trata de un sector con fuerte presencia sindical y tablas salariales reguladas. La clave está, de nuevo, en la distribución vertical: las mujeres representan más del 75% del profesorado de educación infantil y primaria, mientras que en la universidad, donde los salarios son más altos y hay más complementos, la presencia masculina sigue siendo dominante, especialmente en los rangos de catedrático y en las áreas STEM.

9. Hostelería y restauración. Con una brecha estimada en torno al 19-21%, la hostelería combina varios factores de riesgo: alta temporalidad, economía sumergida, retribución variable, propinas y bonus de temporada, y una distribución de roles muy marcada por género. Los hombres dominan los puestos de jefe de cocina, sumiller y dirección de sala en establecimientos de alta gama; las mujeres, la limpieza de habitaciones, la camarera de piso y la atención en establecimientos de menor categoría.

10. Transporte y almacenamiento. La brecha en este sector se sitúa alrededor del 19% y tiene una explicación relativamente sencilla: la conducción de vehículos pesados, la logística de gran tonelaje y el transporte aéreo, los subsectores mejor pagados, están masculinizados de forma casi absoluta. Las mujeres se concentran en la logística administrativa, la gestión de almacenes y la atención al cliente de empresas de transporte, con salarios notablemente inferiores.

11. Construcción. Aunque la construcción es uno de los sectores con menor presencia femenina en términos absolutos, la brecha salarial entre quienes trabajan en él ronda el 18-20%. Las mujeres que trabajan en construcción lo hacen mayoritariamente en oficinas técnicas, gestión de proyectos y administración, mientras los puestos de obra, mejor remunerados por convenio en muchos casos, siguen siendo casi exclusivamente masculinos.

12. Agricultura, ganadería y pesca. La brecha en el sector primario se sitúa en torno al 17-19% según los últimos datos disponibles. La economía sumergida y la temporalidad extrema hacen que las cifras oficiales infravaloren la desigualdad real. Las mujeres trabajan de forma predominante en tareas de recolección y manipulado, las peor pagadas, mientras los hombres ocupan los puestos de maquinaria, gestión de explotaciones y pesca de altura.

13. Administración pública y defensa. Con una brecha que los datos del INE sitúan entre el 14% y el 17%, la administración pública es uno de los sectores donde la desigualdad es más difícil de justificar, dado que los salarios están regulados por ley. Los complementos de productividad, la distribución por cuerpos y escalas, y la mayor presencia masculina en los cuerpos de élite y las fuerzas armadas explican que la brecha persista incluso aquí.

14. Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento. El mundo de la cultura, el espectáculo y el entretenimiento presenta una brecha estimada en torno al 15-17%, con una particularidad: la retribución variable y los ingresos por derechos de autor amplifican enormemente las diferencias. Los actores, directores y músicos mejor pagados siguen siendo mayoritariamente hombres, y la visibilidad mediática, que se traduce en caché, también favorece históricamente a los perfiles masculinos.

15. Actividades administrativas y servicios auxiliares. Este sector, que incluye trabajo temporal, limpieza, seguridad y gestión de oficinas, cierra el ranking con una brecha que ronda el 14-15%. Aunque los salarios son bajos en general, la distribución por subsector es reveladora: los hombres dominan la seguridad privada, mejor pagada, y las mujeres la limpieza y los servicios de atención, que se encuentran en el extremo inferior de la escala salarial del sector.

Los patrones que se repiten: Por qué la brecha es tan resistente

Si observas los 15 sectores del ranking con cierta distancia, emergen tres patrones que se repiten con una consistencia llamativa. El primero es la segregación vertical: en casi todos los sectores, los hombres ocupan de forma desproporcionada los puestos directivos, los rangos más altos de la escala profesional y los puestos con mayor retribución variable. No es que las mujeres no estén en esos sectores, en muchos casos son mayoría, sino que están concentradas en los estratos inferiores de la pirámide salarial. El segundo patrón es la infravaloración de los trabajos feminizados: cuando una profesión o un subsector se feminiza, tiende a perder valor salarial relativo. No es una ley natural sino el resultado de décadas de negociación colectiva y de valoración social que ha considerado sistemáticamente que el trabajo de cuidados, la atención al cliente o la enseñanza valen menos que la ingeniería o las finanzas. El tercero es la penalización de la maternidad, documentada con rigor por el Banco de España y por investigadores como Claudia Goldin, premio Nobel de Economía en 2023 precisamente por sus trabajos sobre esta cuestión: en los sectores donde la disponibilidad horaria y la presencialidad se premian con salarios más altos, las mujeres que tienen hijos pagan un coste salarial que sus compañeros varones no solo no pagan sino que en muchos casos revierten en su favor.

Hay un dato que con frecuencia se pasa por alto en el debate público: la brecha salarial de género en España no ha mejorado de forma lineal en la última década. Según los datos de Eurostat, en 2010 la brecha no ajustada era del 16,2%; en 2022 era del 19,3%. Ha empeorado. Esto no significa necesariamente que las mujeres cobren menos en términos absolutos que hace diez años, los salarios han subido para todos, sino que la distancia relativa entre hombres y mujeres se ha ampliado. Una parte de este fenómeno se explica por el crecimiento salarial desproporcionado en los sectores y puestos donde los hombres están sobrerrepresentados, tecnología, finanzas, alta dirección, que ha tirado al alza de la media masculina más que de la femenina.

Lo que los datos no dicen: El coste real de la brecha

Más allá de las cifras sectoriales, la brecha salarial tiene consecuencias que se acumulan a lo largo de toda una vida laboral y van mucho más allá del salario mensual. Una mujer que cobra un 20% menos que un hombre durante 35 años de carrera no solo pierde ese porcentaje cada mes: acumula menos en su pensión de jubilación, tiene menos capacidad de ahorro, accede a hipotecas de menor cuantía y construye un patrimonio notablemente inferior. El Consejo Económico y Social de España estimó en su informe de 2023 que la brecha de pensiones entre hombres y mujeres supera el 30%, un porcentaje que en gran medida es la herencia directa de la brecha salarial acumulada durante la vida laboral. La desigualdad salarial de hoy es la desigualdad de pensiones de mañana.

Hay sectores donde las medidas de transparencia retributiva, obligatorias para empresas de más de 50 trabajadores desde 2022 gracias al Real Decreto 902/2020, están empezando a tener efecto. Algunas grandes empresas del sector financiero y tecnológico han publicado sus auditorías retributivas y han detectado brechas internas que han tenido que corregir. Pero la norma tiene lagunas importantes: no obliga a publicar los datos de forma accesible al público, no establece sanciones proporcionales al tamaño de la empresa ni a la magnitud de la brecha, y su aplicación en pymes y microempresas es prácticamente inexistente. La Directiva Europea de Transparencia Salarial, aprobada en 2023 y con plazo de transposición hasta 2026, debería endurecer estas exigencias de forma significativa, aunque su impacto real dependerá de cómo la transponga España.

La brecha salarial no es un titular abstracto: afecta a sectores concretos, a mecanismos concretos y a personas concretas. Entender dónde está y por qué existe es el primer paso para reducirla. El segundo, que ya depende de empleadores, negociadores de convenios y legisladores, es actuar sobre esas causas con medidas que vayan más allá de los planes de igualdad de papel. Si trabajas en alguno de estos sectores, consulta el registro salarial de tu empresa: desde 2022 tienes derecho a acceder a él, y si no existe, también tienes derecho a reclamarlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la brecha salarial entre hombres y mujeres en España?

En España, las mujeres ganan de media un 19,3% menos que los hombres por hora trabajada, según datos de Eurostat. Esta cifra está por encima de la media de la Unión Europea, que se sitúa en torno al 12,7%.

¿Qué sector tiene mayor brecha salarial de género en España?

El sector de actividades financieras y de seguros encabeza el ranking, con una diferencia superior al 34% entre el salario medio masculino y femenino. Paradójicamente, es uno de los sectores con mayor presencia de mujeres con titulación universitaria.

¿Cuánto dinero pierde una mujer al año por la brecha salarial en el sector financiero?

En el sector financiero, donde la brecha supera el 34%, una mujer con un salario medio masculino de referencia de 40.000 euros anuales estaría cobrando más de 13.600 euros menos al año. A nivel general, el Banco de España estima que incluso controlando variables como jornada o categoría, persiste una brecha ajustada de entre el 7% y el 12%.

¿La brecha salarial se debe solo a discriminación directa?

No exclusivamente. Responde a una combinación de factores estructurales como la segregación ocupacional, la mayor prevalencia de jornada parcial femenina, la penalización salarial de la maternidad y la infravaloración histórica de los trabajos de cuidados. Sin embargo, según el Banco de España, entre un 7% y un 12% de la brecha no tiene explicación más allá de la discriminación pura.

¿Cuándo se publicaron los últimos datos oficiales sobre brecha salarial en España?

Los datos más recientes provienen de la Encuesta de Estructura Salarial del INE correspondiente al año 2022, publicada en 2024. Estos se complementan con información del Registro de Convenios Colectivos y los informes anuales de UGT y CCOO.

¿Por qué hay tanta brecha salarial en el sector inmobiliario si hay muchas mujeres trabajando en él?

Porque existe una dualidad muy marcada dentro del sector: los puestos de alta remuneración en grandes promotoras y fondos de inversión están dominados por hombres, mientras las mujeres se concentran en tareas de gestión, administración y atención comercial con salarios más bajos. Además, la retribución variable mediante comisiones y bonus amplifica aún más la diferencia final.