El mercado tiene claro que el Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés este jueves para frenar una inflación que no deja de subir, avivada por la guerra en Irán que ya dura más de tres meses.
Los analistas prevén un aumento moderado de 25 puntos básicos para la tasa de depósito, que se situaría en el 2,25%. Con este movimiento Fráncfort busca mantener los precios a raya tras los últimos avisos de subidas derivados del conflicto armado.
Hace solo una semana supimos que la inflación de la eurozona repuntó en mayo hasta el 3,2%, dos décimas más que en abril, lo que supone el mayor incremento del coste de la vida en Europa desde septiembre de 2023. El dato queda lejos del 2,6% de marzo y del 1,9% de febrero, justo antes de que estallara la guerra.
La subida de tipos se da por hecha, e incluso varios miembros del banco emisor ya han dejado caer estas semanas que prefieren encarecer el dinero. Isabel Schnabel, representante alemana en el directorio del BCE, lo decía claramente en una entrevista a finales de mayo al afirmar que ve necesaria una subida en junio.
Los pronósticos coinciden en que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, anunciará este jueves 11 de junio un incremento que romperá la tendencia de los últimos meses, ya que la política monetaria europea no subía los tipos desde septiembre de 2023.
Detrás de esta reacción están las previsiones de inflación a corto plazo, que ya superan el 2%. Germán García Mellado, gestor de fondos de renta fija en A&G Global Investors, aclara que este movimiento responde a una actuación preventiva ante una inflación energética más persistente de lo previsto y descarta que estemos ante el inicio de un nuevo ciclo agresivo.
Para García Mellado la entidad europea no tiene motivos para sobrerreaccionar, sobre todo porque el gas europeo no ha tocado los techos de 2022, los salarios se están moderando y no hay efectos de segunda ronda consolidados. A esto se suma que la economía de la eurozona llega tocada, con menos crecimiento, encuestas más débiles y el grifo del crédito más cerrado.
Los mercados mirarán con lupa la rueda de prensa de Lagarde para buscar pistas sobre los próximos pasos del BCE, aunque los analistas coinciden en que la presidenta mantendrá la neutralidad y el mantra de decidir reunión a reunión. Desde Nomura esperan una comunicación prudente donde Lagarde insista en que la incertidumbre es alta y en que el impacto real dependerá de cuánto se alargue e intensifique la guerra.
Aun así el rumbo parece apuntar a más subidas en las próximas citas, y el consenso del mercado calcula que durante este 2026 habrá entre dos y tres incrementos más. Ronald Temple, jefe de mercados de Lazard, señala que si el conflicto sigue latente espera dos subidas para frenar los efectos secundarios en la inflación, mientras que si las hostilidades vuelven a encenderse ve más probables tres subidas.
La decisión de Fráncfort para este jueves parece atada, pero el rumbo de los próximos meses dependerá por completo de la geopolítica y de cómo evolucione la guerra en Irán.
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