El panorama de los impuestos en 2026 viene marcado por varios cambios importantes. Uno de los puntos que más dará que hablar es la nueva obligación para los bancos de informar cada mes a Hacienda sobre los pagos recibidos por Bizum. Es importante aclarar que esto solo afecta a profesionales y autónomos que cobren por esta vía; los envíos de dinero entre amigos o familiares quedan fuera de este control. Además, la Agencia Tributaria no verá cada pago individual, sino el total acumulado que el negocio ha facturado al mes.
Otro tema pendiente es la subida del impuesto al diésel. España tiene el compromiso con Europa de igualar este tributo para seguir recibiendo los fondos ‘Next Generation’. Aunque ha habido retrasos por falta de apoyos políticos, la medida debería estar lista antes de que acabe enero.
Impulsos a la vivienda y al coche eléctrico
En cuanto a la transición ecológica, se mantienen las ayudas fiscales. Si haces obras en casa para mejorar el aislamiento o la eficiencia (y así gastar menos en calefacción o aire acondicionado), podrás seguir deduciéndote entre un 20% y un 60% del coste hasta finales de 2026.
Lo mismo ocurre con la movilidad: la deducción del 15% para comprar coches eléctricos o instalar puntos de carga se ha prorrogado un año más. Las empresas también se verán beneficiadas, ya que podrán amortizar más rápido sus inversiones en vehículos de cero emisiones y en sistemas de energía renovable para autoconsumo.
Cambios en los plazos y el IRPF
Respecto al sistema ‘Verifactu’, que busca que todas las facturas sean verificables digitalmente para evitar el fraude, hay buenas noticias para quienes aún no se han adaptado: el Gobierno ha decidido dar un año más de margen. Ahora, las pymes y autónomos no tendrán que implementarlo obligatoriamente hasta 2027.
Por otra parte, se ha eliminado finalmente la obligación de que quienes cobran el paro tengan que presentar la declaración de la Renta por el simple hecho de recibir esta prestación. Se ha decidido que no tenía sentido imponer esta carga fiscal extra a través de una ley de Seguridad Social.
Ayudas por catástrofes
Por último, se mantienen los beneficios fiscales para los afectados por los incendios del pasado verano y, especialmente, para los damnificados por la DANA de 2024. Tanto las ayudas directas como las exenciones en el IRPF y el Impuesto de Sociedades para empresas y profesionales de las zonas afectadas seguirán vigentes para ayudar en la reconstrucción.
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