Pagar un alquiler se ha convertido, para miles de familias en España, en una carrera de fondo que muchos no logran terminar. Mientras el precio del alquiler no para de subir y la oferta de vivienda sigue estancada, los desahucios por impago del alquiler se han disparado y ya casi quintuplican a los provocados por hipotecas. Una situación que refleja una cara cada vez más cruda de la crisis de vivienda en el país: no solo cuesta comprar, ahora también cuesta quedarse.

Los desahucios del alquiler barren a los hipotecarios

Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), correspondientes al segundo trimestre de 2025, tres de cada cuatro desahucios en España se producen por impago del alquiler. Concretamente, 5.299 lanzamientos (el término legal para referirse a un desahucio) están relacionados con la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), lo que representa un 76,1% del total de 6.960 desahucios en ese periodo.

Y la situación no mejora si ampliamos la lupa a todo el primer semestre del año: los desahucios de inquilinos alcanzan los 10.943 casos, frente a los 2.406 por ejecuciones hipotecarias. Una diferencia abrumadora que deja claro dónde se está librando hoy la principal batalla por el derecho a la vivienda.

Una tendencia que no es nueva, pero sí más extrema

Desde que existen estadísticas, los desahucios por impago del alquiler siempre han superado a los relacionados con hipotecas. Pero la desproporción actual es la más pronunciada de los últimos años. A modo de comparación, en el pico de la anterior crisis inmobiliaria, en 2013, los desahucios hipotecarios llegaron a rozar los 26.000 al año. Hoy, apenas superan los 5.000 anuales.

Este cambio refleja un nuevo patrón de exclusión: ya no son solo los propietarios con hipotecas los que sufren. Son sobre todo los inquilinos —muchos de ellos jóvenes, familias con rentas bajas o migrantes— quienes se enfrentan a una presión creciente en un mercado de alquiler con precios desbocados.

El precio del alquiler, en máximos históricos

Según datos del portal Idealista, el precio medio del alquiler en España se ha disparado un 10,9% en el último año, alcanzando los 14,5 euros por metro cuadrado en septiembre. En ciudades como Barcelona (24 €/m²), Madrid (22,7 €/m²) o Palma (18,4 €/m²), vivir de alquiler se ha vuelto un lujo inasumible para muchos.

La situación se agrava porque la oferta de vivienda en alquiler no crece al mismo ritmo que la demanda. Esta última no deja de aumentar por múltiples factores: la creación de nuevos hogares, la migración hacia las grandes ciudades y, sobre todo, el «efecto tapón» de quienes no pueden comprar una vivienda y se ven obligados a seguir alquilando.

Cataluña, líder indiscutible en desahucios

Cataluña es, con diferencia, la comunidad autónoma que registra más desahucios por impago del alquiler y de hipotecas. Solo en el segundo trimestre de 2025, se produjeron 1.910 lanzamientos en la región, lo que representa el 27,4% del total nacional. Le siguen Andalucía (1.090), la Comunidad Valenciana (806) y Madrid (707).

Esta concentración no es casual. Barcelona, epicentro de la tensión del mercado del alquiler, combina precios altísimos, oferta muy limitada y una demanda en permanente ascenso, lo que genera un cóctel explosivo que empuja a muchos inquilinos a situaciones límite.

Ejecuciones hipotecarias: vuelven a niveles de 2017

Pese a que los desahucios hipotecarios están en cifras bajas respecto a hace una década, las ejecuciones hipotecarias están creciendo a un ritmo preocupante. Solo en el segundo trimestre del año se registraron 9.640 procedimientos de ejecución, un 75,8% más que en el mismo periodo de 2024. Es el nivel más alto para un primer semestre desde 2017.

¿La causa? Una mayor facilidad para acceder al crédito tras la bajada de tipos de interés. Aunque los bancos siguen aplicando criterios prudentes, el repunte de hipotecas concedidas ha incrementado también los impagos. Y lo que hoy es una ejecución hipotecaria, mañana puede ser un desahucio.